El nuevo Contralor

editorial: El nuevo Contralor

Es él quien tiene la obligación de garantizar que el control fiscal será ejercido como manda la Constitución Nacional. Y que el manejo de la nómina estará por encima de los pactos que hicieron posible su elección, para asegurarle al país que la institución continuará la misión que recuperó la actual Contralora, de combatir la corrupción y el mal uso de los recursos que pertenecen a todos los colombianos.

El nuevo Contralor

Agosto 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Es él quien tiene la obligación de garantizar que el control fiscal será ejercido como manda la Constitución Nacional. Y que el manejo de la nómina estará por encima de los pactos que hicieron posible su elección, para asegurarle al país que la institución continuará la misión que recuperó la actual Contralora, de combatir la corrupción y el mal uso de los recursos que pertenecen a todos los colombianos.

Luego de un largo y complejo forcejeo político, el Congreso de la República eligió al nuevo Contralor General de la República. Se espera que la forma en que se produjo el resultado no lleve a perder la independencia que se requiere para defender el patrimonio público y el manejo de las finanzas estatales. Para suceder a la doctora Sandra Morelli y por amplio margen, fue elegido el doctor Edgardo Maya, quien tiene un extenso recorrido como servidor público. Su escogencia fue el producto de un acuerdo que recogió el abrumador respaldo de las mayorías políticas con asiento en el Congreso. Y aunque parezca una imposición de las fuerzas que apoyan al Gobierno Nacional en el legislativo, influenciadas sin duda por el llamado guiño presidencial, su elección no puede ser tachada por haber sido el resultado de esas mayorías. Por el contrario, ese es el sentido de una democracia, que debe ser respetado y acatado siempre que cumpla los requisitos y presupuestos establecidos por las leyes.Sin embargo, en algunos sectores se teme por los efectos que tendrá el hecho de que sea la coalición gobiernista la que escogió al doctor Maya, temiéndose que limite su independencia en una labor tan delicada como garantizar la trasparencia en el manejo de los recursos públicos. O que los acuerdos para lograr el resultado influyan en la composición de la nómina de los 4.000 mil funcionarios que trabajan en esa institución, lo que sería un gran descalabro para la confianza en la administración del Estado.En ambos casos, la responsabilidad recae exclusivamente en el escogido quien, dicho sea de paso, desempeñó durante ocho años y en forma continua la Procuraduría General de la Nación. Es él quien tiene la obligación de garantizar que el control fiscal será ejercido como manda la Constitución Nacional. Y que el manejo de la nómina estará por encima de los pactos que hicieron posible su elección, para asegurarle al país que la institución continuará la misión que recuperó la actual Contralora, de combatir la corrupción y el mal uso de los recursos que pertenecen a todos los colombianos. Porque ese es el verdadero y único sentido que tienen la Contraloría General y todos los organismos establecidos en el ordenamiento jurídico para garantizar la transparencia de la gestión pública. Y que debe cumplir sin miramientos para ayudar a recuperar la decaída imagen que tiene el manejo del Estado frente a los colombianos. Infortunadamente, esa es una tarea que no ha tenido muchos dolientes, y que se pierde en el enjambre de compromisos políticos que obstaculizan el cumplimiento de los deberes que se establecieron al crear las instituciones.Esa es la labor que debe emprender el nuevo Contralor. Su experiencia y conocimiento del Estado hacen esperar un buen suceso en las funciones que desempeñará a partir del 1 de septiembre. Ojalá, los debates ya iniciados sobre su próxima edad de retiro forzoso no lleven a obstaculizar la independencia que de él se espera o a truncar los cuatro años que debe estar al frente de un organismo vital para garantizar la buena marcha del Estado.

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