El momento crucial

El momento crucial

Julio 26, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Desde ayer, la sociedad de Venezuela está inmersa en la etapa más importante de su vida. Las acciones que se desarrollen en los próximos días marcarán el futuro de una Nación que en su inmensa mayoría lucha por la libertad, y contra la dictadura inmoral.

Ayer se inició el paro cívico de dos días para protestar contra el desastre en que el régimen chavista sumió a uno de los países más ricos del planeta y rechazar la realización de una Asamblea Constituyente amañada para imponer el totalitarismo comunista y perpetuar el dominio de una casta corrompida y depredadora. Con la manifestación civil como instrumento, quienes se han comprometido con esa causa, la de la democracia, se enfrentan a las atrocidades y las balas de unas autoridades y el paramilitarismo armado por ellas para silenciar el reclamo.

Aunque parezca impensable, Venezuela puede estar al borde de una guerra civil, protagonizada por una comunidad que ha venido padeciendo la degradación más terrible en sus instituciones, en su seguridad, en su ya destruida economía, y en las relaciones sociales. Hoy, esa sociedad está dividida, y su propósito es impedir que se consume lo que parece ser un mandato del gobierno cubano, ejecutado y bien aprovechado por la camarilla cada vez más reducida de afectos al gobierno.

Pero los venezolanos están diciendo no de mil maneras. A pesar de los riesgos que significa para sus vidas, de los más de cien muertos que ha causado la represión ejecutada por los militares, policías y grupos paramilitares; de la deplorable situación a la que han llegado a causa de la escasez de alimentos y de drogas para su salud; del ostentoso aparato represivo que rodea a los detentadores del poder, ellos y ellas están en pie para tratar de impedir que se consume un hecho del cual se derivarán consecuencias sangrientas.

Y Venezuela está sin justicia, mientras los militares levantan procesos judiciales contra magistrados, estudiantes, dirigentes cívicos y ciudadanos del común que caigan en las garras de un aparato represivo que supera ya las peores épocas de las dictaduras en América y en ese país. Una represión que defiende a los peores carteles de corrupción, de narcotráfico y de violencia que recuerde la nación vecina, y que ahora se juega sus restos.

Quedan pocos días para saber si se consolida el intento por afianzar el absolutismo que encarna Nicolás Maduro, vestido de revolución liberadora y dispuesto a asesinar a su pueblo. De darse ese paso, la nación venezolana entrará en una confrontación que nunca ha tenido que enfrentar en sus doscientos años como república, a pesar de haber padecido varias dictaduras. Será la lucha por rescatar la dignidad, por devolverle la libertad a un pueblo cuyo símbolo, Simón Bolívar, ha sido usado de manera inmoral para imponer la oscuridad.

Esa es la batalla que está dando el pueblo venezolano, y que el resto de los latinoamericanos no podemos mirar con indiferencia. Es el momento crucial para definir si Venezuela vuelve a ser libre o se hunde, atrapada en las garras del comunismo, la corrupción y la dictadura.

VER COMENTARIOS
Columnistas