El lenguaje equivocado

El lenguaje equivocado

Noviembre 20, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El lenguaje que está utilizando el ELN, el terrorismo y el secuestro de ciudadanos inermes, es inaceptable para entablar una negociación de paz con el Gobierno Nacional. Por supuesto, la respuesta de la sociedad no puede ser otra que el rechazo. Ya no puede ser posible aceptar que la violencia sea el argumento con el cual se logran concesiones y el terrorismo el instrumento para doblegar la voluntad nacional.

Han pasado ya dos meses desde el último anuncio sobre el reinicio de la negociación con el ELN. Sin embargo, la mesa dispuesta en Quito, Ecuador, se encuentra vacía y continúa el espantoso drama del secuestro al que han sometido a Odin Sánchez. Para tratar de revivir el diálogo, el Gobierno hizo movidas importantes, empezando por la designación de sus delegados, encabezados por el varias veces exministro Juan Camilo Restrepo. Y en cumplimiento de su obligación como representante de los colombianos, exigió la liberación del señor Sánchez. Pero nada se ha logrado. A cambio, se han recibido las mismas respuestas arrogantes de los cabecillas del ELN que pretenden dar a entender el secuestro como un acto de guerra legítimo y no como lo que es, un delito de lesa humanidad contra la Nación . Y para completar, regresa al terrorismo indiscriminado, estallando una bomba contra una patrulla de la Policía Nacional en Cúcuta con lo cual hirió a una docena de servidores públicos.Y en medio de las dificultades para iniciar la negociación, informaciones conocidas debido a la muerte de dos integrantes de las Farc en el sur del departamento de Bolívar dan a entender que en varios sectores del país se está produciendo una alianza entre integrantes de este grupo y escuadrones del ELN. De confirmarse esas alianzas estaríamos ante un nuevo intento por burlar los acuerdos para iniciar los diálogos, y por mostrar una fortaleza bélica inexistente. A raíz de la reticencia del grupo guerrillero para liberar al señor Sánchez, se ha conocido también que existe un compromiso del Gobierno Nacional para dejar en libertad a dos de sus integrantes, presos por acusaciones de rebelión, y entre los cuales está el hermano de uno de los miembros del Comando Central. De nuevo hay que afirmar que la prolongación del secuestro de un ciudadano no puede ser aceptado como instrumento de presión para conseguir que el Gobierno cumpla lo que ha acordado. El lenguaje que está utilizando el ELN, el terrorismo y el secuestro de ciudadanos inermes, es inaceptable para entablar una negociación de paz con el Gobierno Nacional. Por supuesto, la respuesta de la sociedad no puede ser otra que el rechazo. Ya no puede ser posible aceptar que la violencia sea el argumento con el cual se logran concesiones y el terrorismo el instrumento para doblegar la voluntad nacional.Todas esas actitudes han alimentado el escepticismo sobre la posibilidad de establecer un diálogo serio y sensato que interprete también el deseo de paz de la Nación con otro de los grupos creados hace más de cincuenta años. Hoy, esa lucha violenta y fratricida que en algún momento se interpretó como insurgencia de carácter político carece de todo sentido, y tiene la oportunidad de lograr un final negociado para que los integrantes de la guerrilla puedan reincorporarse a la sociedad. Así se agotan las maneras de lograr que los cabecillas del ELN entiendan que la negociación es el único camino que queda, y que detrás de este intento de diálogo está el respaldo y la confianza de la Comunidad Internacional. Pero, al parecer, seguirá siendo un imposible.

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