El infierno de Siria

El infierno de Siria

Febrero 25, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Luego de una de las mayores matanzas en los siete años que lleva la guerra en Siria, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución de alto al fuego por 30 días en esta devastada región.

A pesar de que desde la semana pasada el régimen de Bashar al-Ásad lanzó una feroz ofensiva contra la población de Guta Oriental, que ha dejado más de 500 muertos y atrapados a cerca de 400.000 personas, aprobar este alto al fuego fue toda una odisea. La oposición del gobierno ruso que protege al dictador puso en aprietos una salida humanitaria que no se puede interpretar como el principio del fin de una pavorosa guerra en la cual tienen intereses muchos países.

La zona de Guta Oriental tiene especial significado para el dictador sirio ya que se trata de la única población de la provincia de Damasco que aún está bajo control de los rebeldes que se le oponen. Esa situación ha derivado en que el gobierno sirio, con el apoyo de Rusia e Irán, haya desatado un infierno en una población a la que le han llovido en una semana centenares de bombas, convirtiendo la ciudad en un amasijo de escombros y muerte.

Lo que se ha interpretado como la ofensiva final ha conducido al gobierno sirio a una masacre de la población civil. “Lo que Rusia, Irán y Siria han hecho recientemente es una desgracia humanitaria”, afirmó Donald Trump, presidente de Estados Unidos, mientras se debatía el alto al fuego humanitario contra todos los vetos interpuestos por Moscú.

Y es que lo de Siria no es un simple drama. Allí lo que está presente es un genocidio donde todo el mundo dispara y lo que menos importa es la gente de Siria. Por un lado está Rusia, su interés de explotar los campos petroleros y tener una salida al mediterráneo. Irán, con el régimen de los ayatolás a la cabeza, mantienen su obsesión por conseguir la hegemonía en la región. Estados Unidos, preocupado por evitar el avance de los terroristas del Estado Islámico, también activo en la zona, y por mantener su presencia en la convulsionada región. Y está también Turquía necesitada de atajar a la nación Kurda.

El principal es un régimen sanguinario que ha permitido la destrucción de su país con tal de conservar su hegemonía. Al final en Siria no se sabe quién dispara. Pero sí se sabe quién muere. Más de 350.000 personas han perdido la vida en siete años de guerra, mientras cinco millones tienen como única alternativa la migración, convirtiéndose en parias que pierden la vida en el mar, en las fronteras o son rechazados en Europa.

Y la ONU o la llamada comunidad internacional, impotente o incapaz de detener la matanza de inocentes en Siria. ¿Por qué no se ponen de acuerdo para terminar el holocausto que vive el pueblo sirio, que empieza por un régimen que lleva setenta años matando a su gente?

Es la guerra olvidada en un país que fue víctima de la peor plaga en la historia moderna, el fundamentalismo religioso del Estado Islámico que durante tres años mantuvo un califato a la peor manera del Siglo XV. Eso le sirvió de disculpa a todos los involucrados para despedazar a una de las culturas más antiguas de la humanidad.

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