El incordio de Libia

Febrero 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"nadie parece saber qué será de Libia en el futuro, pues allí todavía pesan en demasía las lealtades tribales y la costumbre de los gobiernos despóticos. Pero si Gadafi cae, de verdad es que el mundo está cambiando".

Omar ibn al-Khattab, u Omar el Grande, fue el califa árabe que conquistó para el Islam a Egipto, el norte de África, Persia y Jerusalén. Fue un santón fanatizado, y quien ordenó el incendio de la biblioteca de Alejandría, diciendo la siguiente barbaridad: “Los libros de la biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden, y entonces son redundantes”.Este guerrero seco, austero y cruel es el espejo en el que se mira Muammar el Gadafi, quien se niega a abandonar el poder en Libia pese a la sublevación del pueblo, que ya parece controlar la mayor parte del territorio nacional. Gadafi, un beduino cerril como su lejano antecesor, anda por el mundo con su tienda de campaña destilando odio contra Occidente, al que considera gobernado por Satán. Se hizo al poder, con su tribu y su familia, gracias al vacío dejado por Italia luego de la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Su entronamiento es consecuencia de los absurdos comportamientos de las potencias europeas en África. Durante 42 años ha manejado a Libia como si fuera su oasis personal. Si bien ha sido más probo que los otros dictadores árabes en el manejo de los recursos público y ha logrado que Libia fuese considerada como uno de los países africanos con mejores índices de desarrollo humano, también es cierto que ello les ha costado a los libios la pérdida total de la libertad.Enemigo de Occidente, fue combatido al principio, cuando se sospechaba que Gadafi estaba detrás de los atentados terroristas en el mundo. Pero luego, cuando Estados Unidos y Europa decidieron que apoyarían a cualquier satrapía que les suministrara petróleo, recibió la bendición de los principales jefes de Estado occidentales, y algunos hasta se hicieron socios suyos en prósperos negocios.Hoy, cuando la oleada libertaria que conmueve al mundo árabe ha llegado hasta las calles de Trípoli, la capital libia, Gadafi ha mostrado su rostro más cruel y ordenado bombardear a su pueblo. Su hijo, el coronel Khamis el Gadafi, comanda la brigada de elite que ensangrienta las calles de Trípoli. Y tanto la familia como la tribu del dictador parecen ser las únicas fuerzas con las que realmente cuenta en el criminal propósito de sacrificar a su pueblo para permanecer en el poder.Pero, igual que el lejano califa Omar, asesinado en la cumbre del poder, a Gadafi no parece esperarle un final favorable. Un general de la Fuerza Aérea libia informó que el 85% de las tropas han desertado. La segunda ciudad libia, Bengasi, se encuentra en manos de los opositores, que han formado un gobierno democrático. Últimas informaciones señalan que Zawiya, a 50 kilómetros de Trípoli, también cayó en poder de la oposición. Las Naciones Unidas, por su parte, acaban de imponer severas sanciones contra el gobierno de Gadafi y contra los bienes de su familia.Parece que el excéntrico ex coronel pasará pronto a las sombras. Pero nadie parece saber qué será de Libia en el futuro, pues allí todavía pesan en demasía las lealtades tribales y la costumbre de los gobiernos despóticos. Pero si Gadafi cae, de verdad es que el mundo está cambiando.

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