El imperio escondido

Noviembre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Es como si las leyes y la Constitución Nacional hubieran sido remplazadas por el imperio del terror en zonas densamente pobladas de la capital vallecaucana".

En una operación de grandes proporciones, la Policía Metropolitana de Cali desmanteló una banda de criminales que azotaba a cuatro comunas del oriente de Cali, donde residen cerca de 300.000 personas. Además de desmontar lo que se había convertido en una verdadera máquina del terror, con esa acción se puso al descubierto un verdadero imperio del mal que explota toda clase de delitos, incluida la intimidación a los ciudadanos de bien.Los ‘Buenaventureños’ apodan a la siniestra organización de la cual fueron detenidos ayer 23 de sus integrantes. Las comunas víctimas de su violencia son la 13, 14, 15 y 21. Su modus operandi incluye desde el microtráfico hasta el apoderamiento de actividades en apariencia lícita. De sus maniobras no se salva casi ninguna ocupación económica, puesto que los miembros de la banda cobran extorsión por todo, desde los supermercados y tiendas hasta los transportadores o los vendedores de chance, pasando por los comerciantes informales de comestibles. Su accionar está presente en todas las actividades de las comunidades que deben padecerla. Como lo narra la crónica que se publica en la presente edición, su génesis está en la movilización que ocasiona la frecuente guerra entre las bandas que se disputan el control de la delincuencia en Buenaventura y otras ciudades de la región. Está claro ya que los maleantes que sobreviven a esas guerras se esconden en Cali y se asocian para construir poderosas organizaciones que explotan las necesidades de las miles de personas que buscan su sobrevivencia en las comunas citadas y las dificultades de las autoridades locales para llegar a ellas ofreciendo soluciones, oportunidades y seguridad. Sin ser la única que hace presencia en las calles de la ciudad, esa forma de delincuencia es un verdadero desafío al Estado de Derecho. Al realizar la operación en la que intervinieron 600 de sus integrantes y en la cual invirtió meses de seguimientos e investigación, la Policía Metropolitana sacó a la luz pública gran parte de las razones por las cuales Cali tiene uno de los índices de muertes violentas más altos del país y de América. Es que la banda ha producido no menos de 20 asesinatos y el desplazamiento forzado de 300 familias. Y no vacila en usar a menores para toda clase de crímenes, incluido el exterminio de sus posibles competidores. Es como si las leyes y la Constitución Nacional hubieran sido remplazadas por el imperio del terror en zonas densamente pobladas de la capital vallecaucana.El descubrimiento de la banda, que por supuesto no es la única que azota los barrios populares de Cali y de muchos municipios de Colombia, demuestra la complejidad de los fenómenos que se han acumulado en las zonas donde han llegado los desplazados por la violencia y la falta de oportunidades. Y sirve para empezar a explicar las enormes limitaciones que tienen las instituciones municipales y la propia Policía Metropolitana para atender los conflictos y los problemas causados por ese desplazamiento acumulado por años en los suburbios caleños.

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