El golpe en Paraguay

Junio 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

A Lugo se lo juzgó por mal desempeño en sus funciones, considerándolo responsable de la muerte de 17 personas entre policías y civiles ocurrida en una operación de desalojo de tierras en territorio fronterizo entre Paraguay y Brasil. Pero la forma sumaria y con escasas garantías con la que se le juzgó, dándole escasas 24 horas para preparar su defensa, hacen pensar que fueron otras las razones, que tienen que ver más con la gobernabilidad paraguaya que con el desempeño de las funciones presidenciales.

De manera abrupta y usando la Constitución, una mayoría de 39 senadores entre los cuales están sus copartidarios del Partido Liberal, destituyó al presidente del Paraguay Fernando Lugo y lo reemplazaron por su vicepresidente y rival Federico Franco.Este hecho suena extraño a los oídos de las democracias en Europa y América, pues resulta contradictorio que un Presidente elegido por millones de ciudadanos pueda ser destituido de manera sumaria. Pero es lo que señala la Constitución paraguaya, de acuerdo con el exjefe del Ejército y legislador Lino Oviedo.Tanto Oviedo como quienes sostienen esta tesis apoyan su punto vista en el artículo 225 de la Constitución paraguaya. El texto señala que “el Presidente de la República, el Vicepresidente, los ministros del Poder Ejecutivo, los ministros de la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal General del Estado, el Defensor del Pueblo, el Contralor General de la República, el Subcontralor y los integrantes del Tribunal Superior de Justicia Electoral, sólo podrán ser sometidos a juicio político por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes”.A Lugo se lo juzgó por mal desempeño en sus funciones, considerándolo responsable de la muerte de 17 personas entre policías y civiles ocurrida en una operación de desalojo de tierras en territorio fronterizo entre Paraguay y Brasil. Pero la forma sumaria y con escasas garantías con la que se le juzgó, dándole escasas 24 horas para preparar su defensa, hacen pensar que fueron otras las razones, que tienen que ver más con la gobernabilidad paraguaya que con el desempeño de las funciones presidenciales.La verdad es que, pese a ganar la Presidencia al frente de una coalición integrada por movimientos minoritarios, Fernando Lugo tuvo en su contra una amplia mayoría parlamentaria de integrantes del conservador Partido Colorado, que fue el sostén de la larga y legendaria dictadura del general Alfredo Stroessner, uno de los últimos déspotas de América Latina. De allí que el triunfo de Lugo fuera bienvenido por la mayoría democrática de América, y era visto con recelo por los viudos del poder en Paraguay, que constituyen la mayoría política del país.Las relaciones entre el Congreso y la Presidencia siempre fueron tirantes y los errores de Lugo lo llevaron a enemistarse incluso con algunos de sus aliados. Ciertas facetas de su vida personal le hicieron perder el apoyo de la Iglesia, que tanta importancia tiene en un país de tradición católica como Paraguay. Al final, el intento de entregar el Ministerio de Gobierno al Partido Colorado, quitándoselo al Partido Liberal, al que pertenece el Vicepresidente, precipitó la crisis y decidió la salida de Fernando Lugo. Así las cosas, aunque los observadores y algunas firmas encuestadoras revelan que la ciudadanía no está de acuerdo con la salida de Lugo, el hecho de que el Presidente la haya aceptado sin oponerse dejó sin piso las protestas tanto internas como externas.En Paraguay hay desacuerdo y resignación, y en el mundo incomprensión de los procesos constitucionales del país de los guaraníes.

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