El fracaso de Fidel

Septiembre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Otra cosa les ofreció Fidel a los cubanos cuando en 1958 se tomó por la fuerza el poder en Cuba..."

Cincuenta y dos años después de haber encabezado una revolución que pretendía hacer de Cuba un paradigma de libertad donde la igualdad y el bienestar hicieran la felicidad de su pueblo, Fidel Castro sorprende al mundo al reconocer el fracaso de su modelo. Se demoró un poco, medio siglo, en aceptar que el totalitarismo comunista del cual es emblema sólo produce infelicidad y desgracia.“El modelo cubano no funciona ni siquiera para nosotros”, dijo imperturbable el anciano dictador en aparente uso de retiro. La frase produjo tal sobresalto a quien fue dirigida, un periodista estadounidense que escribe para la revista The Atlantic, Jeffrey Goldberg, que lo llevó a tratar de confirmar si era cierto lo que había oído. Y si bien le explicaron que se refería al modelo económico y no a los principios revolucionarios, no le quedó duda de que la confesión estaba hecha.Otra cosa les ofreció Fidel a los cubanos cuando en 1958 se tomó por la fuerza el poder en Cuba, encabezando una revolución cuyos principios libertarios, su rechazo a la corrupción y el abuso le proporcionaron el respaldo de la gran mayoría de los cubanos y de gran parte de América. Hasta cuando destapó sus afanes totalitarios, su interés por destruir la iniciativa privada y su ambición por absorber toda la riqueza, concentrándola en el Estado como dueño de todo. En ese modelo, el ciudadano dejó de ser protagonista para convertirse en instrumento del régimen.Fue el credo que trató de esparcir en la región, patrocinando movimientos basados en la violencia para imponer el patrón cubano, una exótica mezcla de comunismo y dictadura tropical apoyada en la prisión y el fusilamiento para quien se atreviera a disentir. Un credo que arruinó a Cuba sin remedio, convirtiéndola en peón del ajedrez macabro de la Guerra Fría, donde la Unión Soviética pagaba la solidaridad del fogoso dictador mientras éste ahogaba por nociva la iniciativa privada.Ese modelo desapareció hace 20 años, cuando la Unión Soviética se hundió en la ruina política, económica y social del comunismo. Y Fidel no lo entendió, aferrándose al totalitarismo, mientras Rusia, China y las naciones que antes se basaban en el estatismo y la economía centralizada, se abrían a la iniciativa privada. Cuba se quedó atrás porque el castrismo presintió que tal apertura significaba su final, en tanto el bloqueo de los Estados Unidos le daba la excusa para perpetuarse.Ahora, ni siquiera la ayuda obsecuente de Hugo Chávez le sirve para detener la miseria y el aislamiento de un pueblo acosado por las carencias que le producen sus dictadores. Ya las palabras no pueden cubrir el desastre como antes, y su hermano Raúl propone tímidas reformas que aunque prolongan la existencia del desvencijado régimen, no servirán para sacar a Cuba de la tragedia, donde las huelgas de hambre de los disidentes son enormes gritos contra la injusticia. Así, después de 50 años de dictador, Fidel tiene que reconocer su fracaso. Ojalá le responda a Cuba por haber destruido la libertad y la iniciativa privada como motores de su progreso.

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