El factor Putin

Diciembre 19, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Putin, el dirigente que hoy emerge como gran protagonista de la política mundial tiene en marcha un plan de expansión de la órbita de influencia de su Estado en el que se sirve de aliados estratégicos, sin que el capitalismo sea un limitante.

En Washington, el presidente Barack Obama confirmó que el espionaje de la inteligencia rusa a las cuentas de email de la excandidata presidencial Hillary Clinton y de su campaña fue parte importante de la derrota demócrata y la victoria de Donald Trump.En Alepo, las tropas de Bashar al-Ásad, tras una embestida de sangre, fuego y horror, vencen la resistencia de los rebeldes al régimen. Sin la ayuda de Irán, pero sobre todo de los bombardeos rusos casi siempre indiscriminados, la inminente victoria del dictador en esa ciudad siria hubiera sido imposible.En Ámsterdam, a diferencia del resto de la Unión Europea, los holandeses acaban de derrotar en un referendo un acuerdo de asociación con Ucrania. Montajes propagandísticos atribuidos a la inteligencia de Moscú ayudaron a inclinar la balanza.Rusia, una y otra vez. Y eso que la lista resulta más larga. Alemania, tras las denuncias de espionaje de Obama, se ha puesto en guardia para las trascendentales elecciones de 2017. En Italia se mira con desconfianza los lazos rusos que tiene el movimiento Cinco Estrellas, ahora fortalecido tras la derrota del ex primer ministro Matteo Renzi. Y para nadie es un secreto que Marine Le Pen, y sectores afines en Francia, mantienen mutua sintonía, antes que con Rusia, con Vladimir Putin. Es Putin el factor que más influye en el escenario internacional. Con un don de la ubicuidad que desafía todos los cálculos, como lo indica el hecho de que Vietnam y Cuba aparecen otra vez en los renovados planes imperiales del gobernante empeñado en revivir el imperio zarista. No es ya un asunto de ideología comunista, sino de imponer sus designios sin importar su origen. No es casualidad. Putin, el dirigente que hoy emerge como gran protagonista de la política mundial tiene en marcha un plan de expansión de la órbita de influencia de su Estado en el que se sirve de aliados estratégicos, sin que el capitalismo sea un limitante. Aunque si algunos le van bien, ellos son los populistas. Llámense Donald Trump, Nicolás Maduro o los neonazis que ganan terreno en Europa del Este.La estrategia de Putin cada vez genera mayor preocupación. Del presidente Obama, que denuncia la intromisión descarada en su país y pide a los republicanos despertar, y de la Unión Europea, que denunció hace un mes al Kremlin de socavar su cohesión política con guerra sucia en contra de personalidades. Es un hecho entonces que ya no solo los recursos naturales no renovables y la creación de bloques económicos paralelos a los de Occidente figuran en las cuentas de Putin. Aunque tampoco está muy claro hasta dónde pretende llegar en su ánimo de ampliar las fronteras de la influencia rusa pasando por encima de principios y de gobiernos. Hoy, a 25 años del comienzo de la desaparición de la Unión Soviética, sin los alcances geográficos que ella alcanzó entonces, este Zar del Siglo XXI -sostenido en su país gracias a la fuerza y la corrupción- ayuda a desestabilizar cada vez más un mundo ya de por sí desestabilizado. Quizás, hasta el punto de convertirse en una amenaza que, más vale tomar con cuidado.

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