El experimento

Noviembre 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Ésta vez, la dialéctica civilizada y no el ataque de los manifestantes y la respuesta obligada de la Policía se tomó el espacio público, logrando que el Presidente de la República retirara un proyecto de especial importancia para el futuro de la Nación.

Con la orden de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, Mane, de suspender el paro con el cual lograron detener el debate sobre la reforma a la Ley de Educación Superior, el país entra en una nueva fase. Es el experimento mediante el cual el Gobierno, el Congreso, los estudiantes y los demás estamentos universitarios definirán la forma en que se asumirá la obligación de transformar un servicio público vital para construir desarrollo y progreso.En sus doscientos años de historia republicana, Colombia nunca había presenciado un hecho como el que vivió en las últimos meses: luego de presentar una reforma necesaria para actualizar la educación superior financiada por el Estado y cargada con elementos polémicos como autorizar la creación de universidades con ánimo de lucro, el Gobierno echó para atrás y ordenó retirar la iniciativa. Nada valió el que la enorme mayoría de su coalición en el Legislativo, la Unidad Nacional, le garantizara la aprobación de su iniciativa, aunque con cambios. Ese fue el primer resultado de un movimiento organizado y pacífico, también insólito: la unión de los estudiantes para protestar y oponerse con argumentos a una propuesta que consideraron lesiva para la universidad pública. Un movimiento que fue sumando adeptos, que rechazó la violencia y logró atraer la atención de la ciudadanía. Ésta vez, la dialéctica civilizada y no el ataque de los manifestantes y la respuesta obligada de la Policía se tomó el espacio público, logrando que el Presidente de la República retirara un proyecto de especial importancia para el futuro de la Nación.Se abrió así un nuevo e inédito espacio de concertación, encabezado por la solicitud del presidente Juan Manuel Santos a los estudiantes para que levanten el paro, permitan terminar el semestre y se integren en mesas en las cuales se discutirá la reforma. Según las ofertas oficiales, allí se podrá discutir una nueva propuesta en época por definir. Cómo se hará esa discusión, cuánto tiempo tomará y hasta dónde podrá llegar, serán asuntos a convenir.Por supuesto, las dificultades no faltarán por cuanto el escenario también es inédito, en la medida en que nunca en la historia se había presentado un fenómeno de características como las que muestra el movimiento estudiantil. Pero los dirigentes del Mane deberán asegurarle al país que su protesta no va a desbordar el marco de la reforma a la educación superior, evitando también que se transforme en bandera partidista de quienes tratan por todos los medios de infiltrarla y explotarla con propósitos sectarios y como instrumento de división.El gobierno por su parte deberá estar atento a mantener la discusión dentro de cauces que garanticen la normalidad, así se trate de una negociación no contemplada en el ordenamiento jurídico. Sin duda, el gesto de escuchar la protesta, retirar su iniciativa del Congreso y acceder a un diálogo franco será reconocido como una afirmación de su talante democrático. Pero hay que tener cuidado con las ingenuidades que puedan afectar la tranquilidad de los colombianos y la estabilidad de las instituciones.

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