El drama de Tumaco

El drama de Tumaco

Diciembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Tumaco es hoy el ejemplo más visible de lo que están produciendo el crecimiento de los cultivos ilícitos, así como la debilidad progresiva y abrumadora de las instituciones para mantener el orden y ofrecer oportunidades a comunidades enteras que están expuestas al terror.

Otra vez, la violencia y el terror aparecen en Tumaco, mientras las entidades del Estado no aciertan a contener la tragedia que produce a diario la delincuencia en esa región. Es hora de aceptar que la paz no será posible en Colombia mientras el crimen y el narcotráfico sigan desafiando de esa manera a la legalidad. La verdad es que en ninguna parte del país se está viviendo un auge tan grande del negocio ilegal y de sus secuelas como en la llamada Perla del Pacífico. Además, allí se está produciendo un reajuste del poder, generado por el acuerdo firmado entre el Gobierno Nacional y las Farc, hasta hace poco con el control sobre la siembra de cultivos ilícitos, la producción y la venta nacional e internacional de las drogas derivadas de la coca.La consecuencia es el crecimiento del ELN, de las Bandas Criminales y el reacomodamiento de integrantes del grupo que aceptó desmovilizarse y abandonar sus actividades ilícitas. Y la imposición del crimen organizado, que vuelve a usar el terrorismo indiscriminado, como lo hizo el pasado martes, cuando individuos en moto arrojaron granadas de fragmentación contra un bar. Con ello asesinaron dos personas e hirieron a 23 más.Tan grave es la situación que la Defensoría del Pueblo solicitó a las autoridades medidas urgentes para contener la violencia en la región que según la entidad ha dejado 135 homicidios en zonas rurales y urbanas de Tumaco este año. La explicación de ese fenómeno no es otra que la debilidad institucional frente al crecimiento del narcotráfico y la confrontación por su control. Y para completar, la alcaldesa y un representante a la Cámara de ese municipio fueron separados de sus cargos y su elección fue anulada por distintas causas. Es decir, la representación popular es precaria y la comunidad debe contentarse con presenciar Consejos de Seguridad frecuentes e inútiles para contener el embate de lo que puede considerarse una batalla por el control de todas las actividades ilícitas y mortales que se están apoderando de Tumaco. Frente a esos riesgos, el Defensor del Pueblo lanzó una alerta temprana, reclamando del Estado una respuesta integral para defender a la población civil y erradicar la violencia que se ha tomado al suroccidente del Pacífico. Es decir, que se actué con decisión y con algo más que desplegar Policías y Soldados, para devolver la tranquilidad a sus más de 200.000 habitantes. En igual sentido se ha manifestado la Diócesis de Tumaco, cuyos comunicados son ignorados a pesar de la gravedad de sus denuncias.Tumaco es hoy el ejemplo más visible de lo que están produciendo el crecimiento de los cultivos ilícitos, así como la debilidad progresiva y abrumadora de las instituciones para mantener el orden y ofrecer oportunidades a comunidades enteras que están expuestas al terror. Son colombianos a los cuales se les han cerrado las posibilidades para establecer negocios, para educarse o para tener familias que puedan formarse sin tener que caer en las redes del crimen que están asfixiando una comunidad necesitada como pocas del amparo del Estado en todas sus expresiones.

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