El diálogo fronterizo

El diálogo fronterizo

Febrero 20, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

En medio de los problemas que padecen las relaciones entre los gobiernos de Colombia y Venezuela debido a la mala situación que vive esa Nación y los efectos que tiene en nuestro país, parece oportuna la reunión que se ha planteado entre sus ministros de Defensa. Sin embargo, es necesario evitar que esa conversación se convierta en una nueva y frustrante declaración donde el interés por tratar de lavar la cara del régimen venezolano impida encontrar soluciones a una crisis de todo orden en la frontera y más allá de ella.

La reunión fue consecuencia de llamadas que se han cruzado entre los funcionarios debido a la delicada situación que ha ocasionado la presencia del ELN en el territorio venezolano, la evidente protección y el apoyo que reciben sus cabecillas del Gobierno vecino y los vínculos alrededor del narcotráfico. Vínculos que no son nuevos y han sido denunciados durante más de diez años, sin que Colombia encuentre respuestas positivas o colaboración distinta a la vinculación del gobierno de Nicolás Maduro a las negociaciones que se llevan a cabo en Quito.

De otra parte, es conocida la preponderancia de las fuerzas Armadas de Venezuela y del general Vladimiro Padrino en el régimen dictatorial que se ha tomado el poder en el vecino país. Basta recordar las atribuciones que le han sido otorgadas por el Gobierno en el manejo de los alimentos, de la industria petrolera y en el control a la situación política o en los cargos públicos, para entender quién es el personaje que se quiere sentar a dialogar con el ministro Luis Carlos Villegas.

Es ese mismo oficial el que permitió la politización de las Fuerzas a su cargo y siempre se ha referido a nuestro país y a nuestro gobierno con palabras descalificadoras, como parte de una estrategia dirigida a encontrar por fuera de Venezuela a los responsables y los culpables de la crisis humanitaria y la tragedia a la cual han condenado a su nación. Y es el soporte principal de un régimen que ha sido aislado por la comunidad internacional debido a las acciones que comete contra los Derechos Humanos, contra la oposición y contra la libertad y la democracia en su país.

Con esos antecedentes, hay que preguntar para qué serán los diálogos que se han planteado. Más aún cuando es sabido que, durante los últimos quince años las cumbres colombo venezolanas han sido fracasos de los cuales salen comisiones de alto nivel y declaraciones que no han aportado soluciones a unas diferencias que por el contrario se amplían ante la actitud del gobierno vecino.

Pero, como dice el refrán, la esperanza es lo último que se pierde. Por ello, aunque hay que ser escépticos ante la actitud que adopte el general Padrino, se debe buscar la posibilidad de hablar con franqueza para tratar de detener lo que a todas luces es una relación en constante deterioro, en la que Venezuela es refugio de toda clase de amenazas para nuestro país.

Y de producirse ese diálogo, sería el momento obligado para hablar de la tragedia que vive el pueblo venezolano y la diáspora a la que lo han condenado los malos gobernantes.

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