El desastre de Fukushima

Abril 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...La humanidad padecerá el desastre de Fukushima. Lo imposible sucedió. Por permitir que las plantas se construyeran en una zona de alta actividad sísmica y a orilla del mar, el de Japón es un problema real que afecta al Planeta, su gente, sus ecosistemas y su economía...".

“Fukushima es un Chernobyl en cámara lenta. La radiación es menor pero el periodo de emisión es más largo”. Wolfgang Weiss, presidente del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica, describió así la dimensión que tendrán las fugas radiactivas, hasta ahora incontenibles, de la central nuclear japonesa. A pesar de los intentos por tranquilizar al mundo, aún no se sabe la magnitud del desastre, ni qué daños causará. Pero ya se prevé que el Japón y la humanidad estarán amenazados por muchos años. Han pasado 29 días desde el terremoto de 8,9 grados que le cambió la vida al país asiático, y del tsunami que ocasionó la peor tragedia natural de su historia. Desde ese momento se vive la incertidumbre por los daños que sufrieron 3 de los 5 reactores nucleares de la central de energía de Fukushima, cuyos efectos sobre la salud y sobre el medio ambiente tardarán al menos dos años en calcularse, según Naciones Unidas. Como siempre que se trata de justificar la creación de una central nuclear, cuando se autorizaron las plantas de Fujiyama se dijo que el desastre era impensable y los riesgos estaban calculados. Hoy es una amenazante Caja de Pandora. Primero fue la emisión de gases tóxicos, producto de la presión por calor al desactivarse los sistemas de refrigeración de los reactores. La ‘lluvia ácida’ se esparció por Japón, alcanzó parte de Asia y llegó a las costas de Norteamérica y México. Según las autoridades japonesas, hay poco de qué preocuparse. Pero. ¿cómo saberlo si aún no se miden los efectos de esta emanación de energía atómica sobre cultivos y ríos, por ejemplo, o sobre la salud de la gente expuesta? Ahora son las fugas de agua contaminada a través de las grietas en las estructuras de los reactores. Durante tres semanas han ido a parar al mar millones de metros cúbicos de agua que supera en 7,5 millones de veces los límites permitidos de yodo. Y esta semana se vertieron 11.500 toneladas más de agua de baja radiactividad según la administradora de la central, y el Gobierno del Japón. A pesar de sus afirmaciones, la contaminación del mar es una realidad, como lo es el irreparable daño al ecosistema marino.La humanidad padecerá el desastre de Fukushima. Lo imposible sucedió. Por permitir que las plantas se construyeran en una zona de alta actividad sísmica y a orilla del mar, el de Japón es un problema real que afecta al Planeta, su gente, sus ecosistemas y su economía. No es una reacción nerviosa: es lo que transmiten en vivo y en directo los medios de comunicación. Un desastre del que no se conoce, o no se ha querido divulgar, la verdad. Como asegura Weiss, “es una crisis todavía en marcha”.Por ahora, el mundo tendrá qué lidiar con la incertidumbre, y abrir un espacio para la reflexión sobre hasta dónde se extenderá su afán por generar energía nuclear sin que exista la amenaza que ahora se vive. Es la discusión que se debe producir en el Organismo Internacional de Energía Atómica, donde los discursos políticos ya no tienen cabida. Ahora hay que tomar decisiones que preserven la integridad de la humanidad y protejan su hábitat.

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