El desafío del terror

Febrero 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...es un conflicto real el que está viviendo nuestra patria. Así la Fuerza Pública le haya asestado golpes contundentes a las Farc, aún subsiste su capacidad de causar daño y la decisión de sus ensoberbecidos cabecillas de usar el terrorismo indiscriminado para lograr sus oscuros propósitos, que poco tienen ya que ver con un principio político".

Luego de anunciar que suspendía la liberación de seis de los secuestrados alegando motivos de seguridad, las Farc desataron una oleada cruel y sanguinaria de atentados contra los colombianos. Un desafío al Gobierno y a la Nación que deja sin argumentos a quienes andan exigiendo treguas y obliga a reclamar la unión del país para rechazar y conjurar la amenaza terrorista. Las bombas que explotaron en Tumaco, en Villa Rica, en Miranda y en Pradera demuestran de nuevo el propósito de las Farc de hacer daño en el suroccidente colombiano. Así mismo, los ataques que se producen a diario en los Santanderes y en otras regiones del país indican que la guerrilla más antigua del planeta está empeñada en demostrar su poder de destrucción, tratando quizás de presionar al Gobierno para que acepte dialogar con sus cabecillas. Falsa pretensión, sin duda. Acudir al terrorismo no significa demostrar poder. Y ya el país está curado de los intentos por doblegar la voluntad unánime de la Nación de rechazar esa despreciable extorsión. Frescos están los trágicos recuerdos de las épocas en las cuales se les entregaron más de 40.000 kilómetros cuadrados para un diálogo y el país terminó inundado en sangre que derramaron inocentes. Por lo tanto, las Farc deben saber que Colombia no volverá a caer en el chantaje del terror y las mentiras con las cuales engañan a quienes de buena fe creen en las posibilidades cercanas de una solución negociada al conflicto. Por que es un conflicto real el que está viviendo nuestra patria. Así la Fuerza Pública le haya asestado golpes contundentes a las Farc, aún subsiste su capacidad de causar daño y la decisión de sus ensoberbecidos cabecillas de usar el terrorismo indiscriminado para lograr sus oscuros propósitos, que poco tienen ya que ver con un principio político. Ahora son motivaciones criminales de la peor calaña, donde el uso del terror contra la población se esconde tras supuestos ataques a las sedes de la policía o el asesinato a mansalva de los servidores públicos.Esa realidad tiene que ser reconocida como el principio necesario para convocar a la unión nacional. Lo que Colombia está enfrentando hoy es un nuevo desafío del terror. Ante las decenas de muertos, la centena de heridos y los incalculables daños que han causado las explosiones y los ataques a compatriotas humildes, mal haríamos los colombianos en politizar la guerra contra la violencia, en seguir discutiendo sobre la motivación y la moral de los militares y policías o continuar enfrentados sobre si los gobiernos de antes eran peores o mejores que el actual.Sin que ello implique renunciar al derecho de criticar los errores y exigir el respeto por los Derechos Humanos, hoy tenemos que unirnos para respaldar al Gobierno y a nuestra Fuerza Pública en el propósito de acabar con la violencia y derrotar aquellos grupos que la convirtieron en su profesión y en su razón de ser, como ocurre con las Farc, el ELN y las Bandas Criminales. Ese es el camino para lograr que la civilización y la ley sean los instrumentos que acaben la barbarie y nos lleven a la paz deseada por todos.

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