El deporte bajo amenaza

Noviembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Son mafias transnacionales que encontraron en los deportes, en especial en los que más mueven seguidores como el fútbol, una forma de obtener dinero fácil y tapar los ingresos derivados de otros negocios ilícitos.

Los alcances de la corrupción en los deportes no dejan de asombrar. Y llevan a cuestionar en qué momento pasaron de ser actividades competitivas, que invitaban a la integración y al sano esparcimiento, a convertirse en negocios lucrativos permeados por la ilegalidad. El mal, que se empezó a destapar hace algunos años, no parece tener cura efectiva y los esfuerzos para limpiarlo siguen sin arrojar los resultados esperados.La preocupación por los ilícitos que se siguen cometiendo fue el asunto central en la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. Son las trampas que llevan a los deportistas a recurrir a sustancias prohibidas, o las apuestas ilegales, que llevan al amaño de competencias y a que se negocien sedes, campeonatos y títulos.La información revelada en la convención reunida en Panamá ratifica las denuncias. En Europa se calcula que 300 partidos de fútbol son arreglados cada año. Esa sola actividad mueve anualmente US$430.000 millones, un 80% de los cuales se hace a través de operadores de apuestas ilegales. A mediados de este 2013 la Europol desmanteló una organización que operaba en 15 países, detuvo a 50 personas y comprobó que 380 encuentros de 425 analizados fueron comprados o amañados. Son mafias transnacionales que encontraron en los deportes, en especial en los que más mueven seguidores como el fútbol, una forma de obtener dinero fácil y tapar los ingresos derivados de otros negocios ilícitos. Según la Oficina contra las Drogas y la Corrupción de las Naciones Unidas, US$14.700 millones son ‘blanqueados’ a través de las apuestas en partidos y competencias deportivas, la compra de sedes para eventos mundiales o la adquisición de equipos profesionales. Colombia padeció la época nefasta en la que se utilizó al fútbol profesional para lavar dinero del narcotráfico o para demostrar el poder corruptor de los carteles.Los males de la corrupción y la ilegalidad merecen la atención que hoy les prestan organismos internacionales y la mayoría de las federaciones deportivas, que ha llevado a redactar pactos de transparencia y rectitud. Pero como lo planteó el documento final de la Convención, mientras “existan grandes lagunas” sobre el asunto en los sistemas judiciales de los países será muy difícil cambiar la historia de la ilegalidad en las actividades deportivas.Si continúa cobijado por los peligrosos mantos de la corrupción, el crimen organizado y el blanqueo de dineros, el deporte se mantendrá “bajo serias amenazas”, como se dijo en la reunión. Y será imposible acabar con las prácticas delictivas que hoy lo manchan si no se castiga con firmeza a quienes cometen los delitos, y se sanciona a dirigentes, equipos, cuerpos técnicos o jugadores que se presten para sus prácticas oscuras.Hay que devolverles la transparencia, la ética y la práctica responsable a todas las actividades deportivas; formar jugadores y técnicos comprometidos, respetuosos con sus disciplinas y con los aficionados, que no se dejen corromper ni vender por el dinero. Y educar para que el deporte regrese a su objetivo esencial de la competencia sana que brinda satisfacciones a los aficionados.

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