El debate democrático

Agosto 07, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Será un evento pocas veces visto en Colombia, donde el ciudadano común y corriente definirá si acepta o no lo acordado en La Habana. Por ello lo ideal sería que todo se circunscribiera a su contenido y no que se convirtiera en un instrumento para aprobar o reprobar las ejecutorias del Gobierno.

Mucho antes de lo esperado, y sin conocer las sentencias definitivas para el futuro del proceso de paz con las Farc, la Nación está inmersa en el debate sobre el plebiscito. Será ésta una de las confrontaciones democráticas que marcará el futuro de Colombia.Aunque la Corte Constitucional ya dio a conocer comunicados sobre su sentencia con respecto a la ley que reformó los requisitos para realizar la consulta, su contenido total no ha sido publicado. Quiere decir que se debe esperar a que se cumpla ese requisito para empezar a aplicar los mecanismos que hacen posible su realización, empezando por la convocatoria del Consejo Nacional Electoral, según su Presidente. No obstante, y aunque tampoco se conoce la pregunta a responder por los colombianos con derecho al voto, el Gobierno ya designó director de la campaña por el Sí al expresidente César Gaviria Trujillo. Así mismo, cada uno de los partidos que conforman la coalición de gobierno, incluso algunos de la Izquierda como el Polo Democrático Alternativo o el Partido Verde, también expresaron su intención de acompañar esa campaña, sin que signifique un respaldo al Gobierno. Por su parte, el Centro Democrático ya hizo pública su oposición, lo que lo convierte en el líder de la campaña por el NO. Queda por conocerse la posición formal del Partido Conservador, empeñado en consultas y sumergido en enfrentamientos entre sectores encabezados por algunos Congresistas que respaldan el SÍ y otros por el expresidente Andrés Pastrana que respaldan el NO. Con la excepción anotada, ya están alineadas las fuerzas en uno u otro sentido. Lo que sigue es un debate donde se deben publicar en su totalidad los textos acordados. Eso se producirá con la firma definitiva o, como lo expresó el presidente Juan Manuel Santos en entrevista publicada por El País el pasado domingo, una vez se llegue al acuerdo final y se solicite al Congreso la convocatoria. La pregunta que se hacen sectores de la opinión nacional se refiere a las características que debe tener esa controversia. Por supuesto, se producirá una confrontación entre las distintas vertientes ideológicas y partidistas, como también estará involucrada la referencia a las ejecuciones del Gobierno, de los expresidentes y de quienes aspiran a ser mandatarios. Es en ese contexto que se moverá el debate del plebiscito. Será un evento pocas veces visto en Colombia, donde el ciudadano común y corriente definirá si acepta o no lo acordado en la mesa de negociación de La Habana. Por ello lo ideal sería que todo se circunscribiera a su contenido y no que se convirtiera en un instrumento para aprobar o reprobar las ejecutorias del Gobierno. Sin embargo, esa aspiración parece una utopía. Habrá un enorme debate político, abundante en argumentos y descalificaciones parecidos a los que ya se conocen. Lo que sí debe pedirse es responsabilidad para que la controversia no llegue a ocasionar fracturas irremediables entre los colombianos. Será imperdonable que la solución a la violencia de las Farc lleve a destruir los puentes y los acuerdos fundamentales que deben existir entre los sectores democráticos del país.

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