El debate de la salud

El debate de la salud

Noviembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El tema que más polémica despierta dentro de la reforma a la salud propuesta es la creación de un ente público que centralice el manejo de todos los recursos y las decisiones del sistema de Salud. Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de dar ese paso para retomar el control del sistema y cerrar las venas rotas por fenómenos que van desde la caótica información hasta la corrupción en algunos de sus integrantes, son muchas las voces que advierten sobre el riesgo que significa crear un ente público gigantesco y el regreso a experiencias tan malas como el Instituto de Seguros Sociales".

Se acerca la hora de las definiciones para la reforma a la Salud que ha propuesto el Gobierno Nacional. Faltando pocas semanas para que el Congreso de la República apruebe la iniciativa, el debate que hasta ahora se ha desarrollado da a entender que existe una gran confusión. Se sabe que el problema es ante todo un asunto financiero. En concreto, se trata de remediar la quiebra que se vislumbra cuando desde el mismo Gobierno se reconoce una suma superior a los doce billones de pesos en deudas imposibles de pagar, a cargo principalmente del Fosyga y de las Entidades Prestadoras de Salud, que repercute directamente en la red de hospitales y centros de salud. Pero también tiene que ver con la necesidad de establecer un mecanismo que en lo posible abarque las demandas de los usuarios, reemplazando al Plan Obligatorio de salud vigente, POS, con lo cual se pretende cerrar la tronera abierta por las tutelas que reconocen infinidad de servicios no cubiertos por ese Plan, o sea el No POS.En ese camino, el tema que más polémica despierta dentro de la reforma propuesta es la creación de un ente público que centralice el manejo de todos los recursos y las decisiones del sistema de Salud. Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de dar ese paso para retomar el control del sistema y cerrar las venas rotas por fenómenos que van desde la caótica información hasta la corrupción en algunos de sus integrantes, son muchas las voces que advierten sobre el riesgo que significa crear un ente público gigantesco y el regreso a experiencias tan malas como el Instituto de Seguros Sociales. De otra parte, la iniciativa contempla una solución extraña para resolver el déficit de especialistas que en muchas ocasiones se alega como causa de la demora en la atención a los usuarios. Se trata de autorizar a las clínicas y hospitales para graduar esos especialistas sin necesidad de recurrir a las universidades, como se hace hoy en Colombia. Es decir, crear un atajo donde se aumenta la cantidad en detrimento de la calidad de la atención al paciente. Para los conocedores de la salud, la decisión es peligrosa porque puede llevar a poner en riesgo la vida de los usuarios. Dudas como las anteriores se presentan también en asuntos como devolver a gobernadores y alcaldes la facultad de nombrar los directores de hospitales de carácter público, lo que reviviría la mala experiencia que ha dejado el clientelismo. A lo cual deben sumarse las presiones externas que ejercen los llamados “lobistas”, personas encargadas de gestionar decisiones que favorezcan a los distintos actores del sistema de salud, en un negocio que recibe cuarenta billones de pesos por año, provenientes del presupuesto nacional.En síntesis, la reforma es un asunto candente que demanda decisiones en un plazo brevísimo. El síntoma más claro de la incertidumbre que hoy tiene el país frente a la propuesta, está en las protestas que se han producido contra ella. Es de esperar entonces que los legisladores tomen las decisiones necesarias para que el sistema de salud que resulte sea mejor que el existente y no padezca el desangre que hasta ahora ha experimentado.

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