El debate agrario

El debate agrario

Marzo 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

...para el país quedó la necesidad de explicaciones más amplias sobre lo que está pasando con el agro en Colombia y las perspectivas que se esperan, en momentos en que empiezan a sentirse los efectos de la apertura que significan los tratados de libre comercio y la consolidación de nuestra economía. Si algo ha faltado siempre es un plan estructurado y de largo plazo que mire a la agricultura como el epicentro del desarrollo armónico de la Nación y no como el generador de problemas y la causa de los conflictos que la han azotado.

Después de la reunión del presidente Juan Manuel Santos con los gremios que integran la Sociedad Colombiana de Agricultura, SAC, la agricultura está en el centro de la discusión sobre lo que debe hacer el país para garantizar la tranquilidad social y el empleo en el campo. La cita fue antecedida por declaraciones del presidente de la entidad, muy críticas con la actuación del Gobierno Nacional frente a los problemas del sector y sobre lo que está ocurriendo en los diálogos de La Habana con las Farc. Después de escucharse la respuesta del presidente Santos reclamando respeto a su investidura y las excusas del doctor Rafael Mejía, el foro se abrió a escuchar las opiniones de los asistentes a la cita, quedando como tarea el avance sobre los temas que preocupan y las soluciones que pueden encontrarse.Sin embargo, para el país quedó la necesidad de explicaciones más amplias sobre lo que está pasando con el agro en Colombia y las perspectivas que se esperan, en momentos en que empiezan a sentirse los efectos de la apertura que significan los tratados de libre comercio y la consolidación de nuestra economía. Si algo ha faltado siempre es un plan estructurado y de largo plazo que mire a la agricultura como el epicentro del desarrollo armónico de la Nación y no como el generador de problemas y la causa de los conflictos que la han azotado. Por supuesto, esa es una visión que supera el marco económico para incluir razones de orden político, como quiera que de la situación que vivan agricultores, ganaderos y campesinos depende la tranquilidad del país. Eso es lo que nunca se ha querido enfrentar como corresponde, permitiendo que se transforme en bandera partidista de unos y otros, y en motivo de intranquilidad. Además, es lo que ha llevado a que se usen a discreción medidas como los subsidios y el proteccionismo, dependiendo de los niveles a los que lleguen las protestas sociales o la capacidad de lobby de los gremios.De eso se trata la política agraria en cualquier parte. Y en ella debe existir una armonía necesaria entre lo que piensan los agricultores y campesinos, lo que debe y puede hacer el Estado, y las decisiones como la firma de tratados que eliminan barreras proteccionistas o los subsidios, corrientes en todos los países desarrollados pero temidos en Colombia. Por no existir esa concertación y por no tener una política agraria, los problemas de los productores se transforman en paros y marchas que reclaman la presencia de la Fuerza Pública, o en argumentos de la guerrilla y los grupos de violencia que se autoproclaman voceros de los campesinos. Así se trate de desconocer, nuestro país ha tenido en la agricultura, la ganadería y sus industrias agropecuarias, una de sus mayores fortalezas. Pero por la falta de esa visión que sea incluyente y entienda a las regiones ha padecido el atraso y la pobreza además de convertirse en foco permanente de conflictos. Resolver esa contradicción es lo que debe hacerse ahora, de manera concertada y sin caer en ideologismos excluyentes. Con ello se logrará el progreso y la paz de una Nación que tiene en el campo su futuro.

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