El corazón de Colombia

El corazón de Colombia

Febrero 23, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Si el Amazonas es el pulmón de la Nación, podría decirse que el Macizo Central Colombiano es el corazón desde donde se le bombea vida al país. Dada su importancia, no se pueden escatimar esfuerzos ni recursos para protegerlo y asegurar su conservación.

El Macizo es mucho más que ese nudo montañoso donde la cordillera de Los Andes se divide en tres al entrar a territorio colombiano. Con 4,8 millones de hectáreas es la más grande estrella fluvial, compartida por los departamentos de Nariño, Cauca, Putumayo, Huila, Caquetá, Tolima y Valle, donde nace el 70% de las fuentes de agua que irrigan al país. Ahí están los orígenes de los ríos Magdalena y Cauca, del Patía, del Caquetá y Putumayo, a la vez que alberga ecosistemas únicos en biodiversidad así como la tercera parte de los páramos nacionales y el 13% del total mundial.

Cuando se comprende el valor de la riqueza natural que encierra, no quedan dudas de la urgencia de hacer lo necesario para mantener en condiciones óptimas al Macizo y arrancárselo de las garras a la depredación. Ahí también ha llegado la minería ilegal que socava las montañas, contamina ríos y destruye sus cuencas; de sus tierras se han apoderado las mafias de las drogas, mientras la deforestación creciente amenaza los nacimientos de agua que le dan la vida a Colombia. Cambiar esa realidad actual es una obligación si se quiere garantizar su futuro.

Por eso, bienvenida sea la decisión estatal de suscribir el documento Conpes 3915 que traza la hoja de ruta para la conservación de esa extensa zona. Según el plan propuesto, los siete departamentos, 82 municipios y seis Corporaciones Autónomas Regionales, así como las entidades ambientales del país, dispondrán de los recursos necesarios y deberán participar en la definición de estrategias para la protección y recuperación de los ecosistemas, la consolidación de sistemas productivos respetuosos con el medio ambiente y la construcción de un modelo de desarrollo sostenible.

Ahora, lo que la Nación ha firmado en el papel deberá traducirse en acciones concretas, que seguramente costarán más de los $70.000 millones que aportará inicialmente el Gobierno Central y los $187.500 que saldrán de los entes territoriales y ambientales. Una cifra que parece mínima cuando se compara con el billón de pesos que hace una década se necesitaban sólo para recuperar el río Cauca de la contaminación y el daño que presentaba antes de su paso por Cali, Conpes que nunca se hizo realidad.

Imposible pensar en un plan de manejo ambiental del Macizo, que garantice su conservación así como la de los nacimientos del 70 % de las fuentes de agua de la Nación, si no se incluye en él la recuperación de ríos tan importantes como el Cauca.

El nuevo Conpes es un buen principio. Pero ante todo necesita del compromiso real de las partes involucradas para que se haga realidad, no termine en un fracaso y preserve ese corazón de vida que para nuestra Nación es el Macizo Central Colombiano.

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