El conflicto inaceptable

Agosto 23, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

...la decisión de Maduro parece orientada por el propósito del Mandatario y su régimen de crear un distractor a la grave situación que vive el vecino país, y la protesta creciente contra su gobierno.

Luego de ordenar el cierre temporal de la frontera entre Colombia y Venezuela, el presidente Nicolás Maduro amplió la medida, anunciando que puede ser por tiempo indefinido. Razón de más para reclamar la actuación de los organismos regionales e internacionales e impedir que crezca algo que está tomando otras dimensiones.No cabe duda que en una relación tan estrecha como la que se vive en la frontera colombo venezolana, los cambios económicos de un lado afectan de manera inmediata lo que ocurra en el otro. El permanente intercambio de bienes y servicios que se produce a diario en la región hace que los precios, la escasez, o la abundancia, construyan una economía particular. A ello debe sumarse la presencia de actividades ilegales que surgen de la incapacidad o el desinterés de los Estados por impedir esos negocios. Pero esa realidad no puede ser motivo de disputas entre naciones. Por eso, la decisión de Maduro parece orientada por el propósito del Mandatario y su régimen de crear un distractor a la grave situación que vive el vecino país, y la protesta creciente contra su gobierno.Para resolver los diferendos en la frontera se han creado innumerables comisiones bilaterales. Como se produjo hace dos días en Costa Rica, los Cancilleres se reúnen se toman una foto y anuncian otra junta para dar término a la que consideran una situación temporal y pasajera. Es la diplomacia que sirve para aliviar los roces, pero que fracasa cuando, como lo hizo el presidente venezolano al día siguiente, ignora el acuerdo y profundiza las medidas que elevan a enfrentamiento entre los países, lo que puede ser solucionado si existiera voluntad de resolver el problema.Y crece aún más, cuando la fraternal unión entre los pueblos se usa en contra de los colombianos. Además de faltar a la verdad, las palabras del presidente de Venezuela contra los inmigrantes colombianos discriminan a nuestros compatriotas. Y las acciones de su gobierno, que los persigue, los deporta y los acusa de toda suerte de crímenes, son inaceptables, además de desconocer el derecho internacional.Es claro que el presidente de Venezuela tiene autonomía para tomar las medidas que considere necesarias dentro de su país. Pero también debe quedar claro que no puede llegar a discriminar a los inmigrantes del nuestro, acusándolos sin pruebas y con mentiras de ser los causantes de los problemas de Venezuela.Se dirá que lo mejor es no caer en la trampa de responder los agravios del presidente Maduro contra los colombianos. Pero sus palabras y las acciones discriminatorias no pueden quedar sin respuesta. Por eso es hora de reclamar de manera enérgica contra lo que está tomando un inaceptable tono de xenofobia.Además, para eso existen Unasur, la OEA y la ONU. Ante el fracaso de las comisiones bilaterales, es momento de recurrir a organismos creados para evitar que situaciones como las que se han venido incubando en la frontera colombo venezolana, y que son explotadas por el presidente de Venezuela, terminen en un conflicto inaceptable que enfrente a dos naciones unidas por la historia.

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