El cambio se impone

El cambio se impone

Agosto 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Por eso, la intención de cobrar más impuestos debe quedar a un lado. Y si bien se tiene todavía un buen margen para crecer el endeudamiento público en moneda extranjera, se debe tener cuidado, por cuanto los ingresos públicos en divisas han caído mientras los generados por la tributación en pesos también está disminuyendo.

Un año después de iniciarse el desplome en los precios del petróleo, Colombia empieza a despertar de la llamada “enfermedad holandesa” que fue advertida en su momento. Ahora comienza otro ciclo, donde la sensatez se impone para evitar los males que pueden aparecer si se persiste en la creencia de que lo que está sucediendo es pasajero. Hoy, el país se está dando cuenta que la arepa, el arroz, el pan y otros tantos de su canasta familiar, ya no son elaborados con materias primas nacionales. Y que productos agrícolas como el fríjol, el maíz y tantos otros fueron desterrados del campo por la competencia de las importaciones. Es la consecuencia de tener una moneda fuerte basada en la exportación del petróleo y los minerales, que también consolidó la capacidad de gasto del Estado, alimentada por los impuestos que pagaba un sector de la economía. Esas cifras enormes de ingresos se han evaporado en menos de un año. Y ahora, mientras la depreciación alcanza el 50% ya no puede pensarse en incrementar los impuestos para tapar el roto que dejan el que el petróleo haya caído en un 55%. Como es preocupante el que esas materias primas que deberíamos producir aquí, tienen un sobreprecio del 50%, sin que podamos sustituirlas en el corto plazo. Esas son sólo algunas de las secuelas que deja el que, como aconteció, la economía se hubiera recostado a una bonanza que algún día podía terminar, sin que se realizaran los ahorros necesarios para enfrentar la destorcida. Por eso, la intención de cobrar más impuestos debe quedar a un lado. Y si bien se tiene todavía un buen margen para crecer el endeudamiento público en moneda extranjera, se debe tener cuidado, por cuanto los ingresos públicos en divisas han caído mientras los generados por la tributación en pesos también está disminuyendo. Así mismo, y como se vivió en épocas anteriores, sería nocivo que el Estado volviera a ser el gran competidor por el crédito interno, encareciendo así las tasas y creando escasez. En la Asamblea de la Andi, el presidente Juan Manuel Santos anunció su intención de hacer una reforma tributaria que no incremente los impuestos. Así mismo, en días previos se propuso un esquema para promover las exportaciones, la única forma de llenar el vacío tributario dejado por la caída en el precio de los combustibles y la minería. Es decir, el Gobierno está enviando un mensaje, que si bien le faltan aspectos distintos a los impuestos, parece encaminado a incentivar las exportaciones que reemplacen al petróleo y nos ayuden a superar la enfermedad holandesa.De otra parte, se conocieron los primeros resultados del Censo agropecuario, que muestra las dificultades que atraviesa el campo colombiano. Es el momento para darle la mano, y encontrar en su gran potencial las respuestas a la costumbre de importar para consumir alimentos de primera necesidad. Si no se entienden las posibilidades que ofrece, y la de promover la inversión en el sector agrícola y pecuario, la zona rural seguirá siendo parte del problema y no la solución que requiere Colombia.

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