El cambio de Myanmar

El cambio de Myanmar

Noviembre 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Ahora, una tarea descomunal espera a la nueva administración. Sin embargo, el primer afán está en redondear la faena que le permitió en las urnas a su partido, Liga Nacional para la Democracia, llegar a un extraño umbral en el que dos de los tres candidatos finalistas a la presidencia pertenecen al partido de Aung San. El otro es un aspirante militar, dentro de los compromisos amarrados que dejó la Junta Militar que se marchó en 2011.

El hecho de cerrar el capítulo de una de las dictaduras militares más prolongadas de la historia contemporánea proyecta la figura de Aung San Suu Kyi y la de Myanmar, antigua Birmania, en la agenda internacional.¿Cómo es que una mujer que soportó más de veinte años en la cárcel logra ganar las elecciones a quienes fueron sus verdugos? ¿Y cómo logra convencerlos de que le entreguen el poder? Aunque esto último está por verse, pese a que los militares y el partido de gobierno han prometido cumplir con su palabra, Aung San, Premio Nobel de Paz en 1991, ya ganó la larga batalla en procura de la democracia. Una lucha comparable con la que Nelson Mandela adelantó en Suráfrica contra el Apartheid y en favor de los derechos de los negros.Aung San sabe ahora que su compromiso contra el abuso de poder dio frutos. Todo comenzó con un viaje en que regreso a Birmania para visitar a su madre enferma. Luego vinieron las escaramuzas callejeras, el confinamiento y la total falta de garantías al debido proceso. Siempre, con un común denominador: sus denuncias de que Myanmar estaba en las peores manos y era un estado fallido. Ahora, una tarea descomunal espera a la nueva administración. Sin embargo, el primer afán está en redondear la faena que le permitió en las urnas a su partido, Liga Nacional para la Democracia, llegar a un extraño umbral en el que dos de los tres candidatos finalistas a la presidencia pertenecen al partido de Aung San. El otro es un aspirante militar, dentro de los compromisos amarrados que dejó la Junta Militar que se marchó en 2011.Pero todo está escrito. Las huestes de Aung San Suu Kyi ganaron y son abrumadora mayoría en el parlamento, al que le compete exclusivamente la elección del nuevo mandatario.De todas maneras, no será ella quien ocupe el cargo. La Constitución la inhabilita por tener hijos con nacionalidad británica. Francota y pragmática, ha dicho que, por encima de quien ocupe el primer cargo de la nación, será ella quien tome las decisiones que inicien la urgente transformación que requiere ese país del sudeste asiático de casi 55 millones de habitantes. La razón: la Liga Nacional para la Democracia ganó las elecciones y ella, Aung San, es su máxima dirigente.Tarea inmediata, y la de sus copartidarios, también será no desaprovechar las oportunidades que brinda el momento económico, ya que Myanmar se ha convertido en destino de la inversión de gigantes de Occidente, frente a la marcada influencia china del pasado. Pero además el nuevo gobierno deberá buscar fórmulas que le permitan cerrar definitivamente el capítulo de la guerra interna para tratar de ganar la confianza de la comunidad internacional.Por ahora, la victoria de Aung San y sus copartidarios es una buena noticia, en medio de los difíciles momentos que vive el mundo, a causa de quienes, desde el poder, como sucede en América Latina, Asia y África, conspiran contra la democracia. O por quienes lo hacen desde fuera y con el terrorismo por bandera, con las consecuencias que lloran Francia y el planeta entero.

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