El asunto es la economía

Agosto 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La caída dramática de sus ingresos está ocasionando un ajuste severo en la economía. Y ese bajón tendrá efectos en asuntos como la inflación y la consecuente falta de recursos del Estado para atender el gasto.

El pasado viernes, el presidente Juan Manuel Santos cumplió cinco años al frente de los destinos de la Nación, uno de los cuales pertenece a su segundo período. Por las circunstancias que se están presentando en la economía y sectores como la salud, lo que se requiere es mirar con cautela lo que espera Colombia en los próximos años.El Primer Mandatario realizó un rápido balance sobre las metas fijadas por su gobierno y las metas alcanzadas. En quince minutos, el presidente Santos hizo referencia a logros que son indudables, como la reducción del desempleo, el cubrimiento de programas sociales de gran impacto en el combate a la pobreza y la desigualdad, así como los avances que se están produciendo en la construcción de infraestructura, necesaria para tener un país más competitivo. Aunque aludió de manera rápida a los diálogos de La Habana, el eje de su campaña para la reelección de 2014, también hizo referencia a su decisión de combatir a la delincuencia en las ciudades y aquella que se origina en las bandas criminales. Así mismo, destacó los esfuerzos por mejorar la Justicia y el propósito de hacer del nuestro un país más educado.El Presidente habló igualmente de los logros en materia económica, refiriéndose también a los desafíos que debe enfrentar el país ante la caída de los precios del petróleo y su impacto en los ingresos del Estado, que obligan a ajustes. Al respecto hizo mención del apretón “prudente e inteligente” que su gobierno está aplicando para evitar mayores traumatismos. La alocución presidencial fue un resumen de los avances alcanzados en cinco años del gobierno Santos, en una época de prosperidad y bonanza, donde el Estado tuvo recursos para cumplir sus propósitos. Los conocedores tienen la palabra sobre lo logrado hasta ahora, que ha traído beneficios para la Nación, más allá de las críticas de la oposición, que también ha cumplido su papel dentro de la democracia.Pero, dadas las condiciones que hoy se están produciendo en la economía, se impone hablar de lo que espera al país. La caída dramática de sus ingresos está ocasionando un ajuste severo en la economía. Y ese bajón tendrá efectos en asuntos como la inflación y la consecuente falta de recursos del Estado para atender el gasto.Todo ello desencadenará decisiones que afectarán a la Nación en su conjunto. Si se toman medidas monetarias para controlar la inflación, como el alza en las tasas de interés; si se producen cambios en el aspecto fiscal para impulsar las exportaciones que llenen el hueco en los ingresos públicos dejado por el petróleo y el carbón; si se acude o no a más endeudamiento o a crecer el déficit fiscal.Lo anterior será definitivo en el inmediato futuro y en los próximos tres años para Colombia. De las decisiones que se tomen dependerá la esperanza en el país y en su economía, uno de los pilares de la prosperidad que hemos vivido. Justamente es la economía, su estabilidad y su confianza, el objetivo a lograr en adelante. De las señales que desde el sector público se envíen a los colombianos y al mundo dependerá mucho de la prosperidad futura.

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