Educación y seguridad vial

Mayo 14, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Infortunadamente, obedecer las normas de tránsito se volvió discrecional en Colombia y de ahí el caos que en ese sentido vive el país. Al incumplimiento de las reglas se une la mezcla mortal con alcohol, que, según un estudio realizado por las autoridades caleñas hace dos años, causa la mitad de los accidentes en la ciudad y en el Valle del Cauca".

Reducir el número de personas muertas y lesionadas en accidentes de tránsito debería ser una meta sencilla de cumplir. Se trata de ejercer la autoridad, pero sobre todo de formar conductores y peatones conscientes de su obligación de respetar las normas y ser responsables. Sin embargo, el propósito no parece fácil de conseguir en Colombia donde más que un problema de número de vehículos automotores o de fallas en la infraestructura, es cultural y de educación. La campaña ‘Década de la Acción por la Seguridad Vial’, lanzada por Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y acogida por nuestro país, brinda la oportunidad de volver sobre el análisis y la resolución de la que es una de las principales causas de muerte en el mundo y en Colombia. Su meta es reducir a la mitad antes del 2020 el número de personas fallecidas en accidentes de tránsito. La tasa de mortalidad anual por inseguridad vial es de 1,3 millones de personas en el planeta, mientras cada año hay 50 millones de lesionados. Es la primera causa de muerte en jóvenes entre 14 y 29 años y la segunda en niños entre 5 y 14 años de edad. En el 2010 Colombia aportó 5.502 muertos a esa luctuosa cifra. Si la campaña es exitosa, en 10 años se espera salvar cinco millones de vidas en el mundo, 325.000 de ellas en América Latina. La meta se consigue educando y formando ciudadanos responsables. Respetuosos de los códigos y normas de tránsito creados por las sociedades organizadas para defender la integridad de conductores y peatones y no como método de represión o de generación de ingresos para el Estado. De ahí la importancia de enseñar, desde la edad escolar, sobre los riesgos de conducir y sobre las bondades de acatar las reglas para que funcionen en su objetivo de preservar la vida.Infortunadamente, obedecer las normas de tránsito se volvió discrecional en Colombia y de ahí el caos que en ese sentido vive el país. Al incumplimiento de las reglas se une la mezcla mortal con alcohol, que, según un estudio realizado por las autoridades caleñas hace dos años, causa la mitad de los accidentes en la ciudad y en el Valle del Cauca. En los últimos tres años la Secretaría de Tránsito del Municipio suspendió 5.227 licencias a conductores bajo los efectos del licor, y de los 1.753 accidentes de tránsito ocurridos en carreteras del Valle durante el 2010, un 50% involucró a personas que habían consumido dosis no permitidas de alcohol. Colombia tiene un reto importante si quiere cumplir con el propósito de la ‘Década de la Seguridad Vial’ de salvar miles de vidas, sin caer en la discusión de si se deben permitir más o menos carros, motos, buses o cualquier otra clase de vehículo en circulación por las calles y carreteras. La tarea comienza por hacer respetar las leyes de tránsito y ejercer como se debe el principio de autoridad. Y por formar conductores, usuarios de transporte y peatones conscientes de que los riesgos son para todos si no se respetan las señales y las normas de tránsito. Y si no se maneja con responsabilidad.

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