¿Dónde están?

¿Dónde están?

Noviembre 21, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Gran revuelo han causado las declaraciones del jefe de la delegación política de la Organización de Naciones Unidas en Colombia sobre la partida del 55% de los integrantes de las Farc de los Espacios Territoriales de desmovilización. Es otro aspecto crucial del proceso para terminar el conflicto que afecta la vida de los colombianos y debe ser tratado sin especulaciones y con toda la verdad para evitar confusiones peligrosas.

Según el señor Jean Arnault, en las antiguas zonas veredales sólo queda el 45% de los ocho mil exguerrilleros que se contabilizaron el 20 de mayo, cuando finalizó su desmovilización. Es decir, cuatro mil cuatrocientos miembros de la organización ilegal ya no están en esos sitios y parecen existir muchas dificultades para saber su ubicación y a qué se dedican.

Esas preguntas no son irrelevantes, pues se trata de personas vinculadas a la violencia a quienes se les designaron sitios específicos de reunión, a objeto de poder entregarles los beneficios que se pactaron en los acuerdos y facilitar su reincorporación a la sociedad, además de asegurarle al país su alejamiento de la guerra. Las respuestas a esos interrogantes son la forma más directa de despejar los rumores sobre su regreso a las actividades ilegales que realizaban antes de los acuerdos alcanzados en La Habana.

No obstante sus declaraciones, el representante de la ONU afirmó en un tweet que en total fueron 12.262 los integrantes de las Farc desmovilizados, de los cuales 10.218 están afiliados a los sistemas de salud y de pensión. Es decir, la cifra es mayor, y de casi todos se tienen sus referencias para ser localizados a pesar de no estar en las áreas destinadas a su estadía, en las que no son obligados a permanecer después de entregar sus armas y ser inscritos por las Farc como miembros de su organización.

La pregunta, sin embargo, sigue siendo válida: ¿Dónde están esos 4.400 exguerrilleros? El señor Arnault, conocido por sus frecuentes declaraciones que contradicen el papel prudente que debe tener cualquier funcionario de la ONU que intervenga en la búsqueda de la paz, dice que muchos de ellos están con sus familias y en otros casos su salida se debe al incumplimiento en la adecuación de los sitios donde deberían concentrarse.

Por supuesto, el Gobierno Nacional reaccionó ante las declaraciones del delegado internacional. Al protestar porque Arnault no usó los canales diplomáticos, el señor Comisionado para la Paz dijo: Es injusto con miles de excombatientes de las Farc que le están apostando a la legalidad tender sobre ellos el manto de duda de que se están pasando a las disidencias”. Y agregó: “Nos parece un poco injusto porque siembra la sensación que hay una especie de diáspora en los espacios territoriales”.

Hay pues una polémica que debe ser aclarada cuanto antes. Teniendo en cuenta las preocupaciones sobre el paso de los exguerrilleros a las disidencias, quienes están involucrados en ella tienen la obligación de informar dónde se encuentran esos excombatientes, cuántos son y cómo harán para garantizar que se cumpla con el objetivo de lograr una desmovilización efectiva y ordenada.

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