Diálogos y prudencia

Octubre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Luego de quince días de intenso debate y de declaraciones encontradas entre los voceros del Gobierno y de las Farc sobre su contenido, la semana que comienza se reunirán los juristas de las dos partes para tratar de dilucidar los puntos que generan la controversia. Es un paso esencial, que debe dar claridad a los colombianos sobre un punto crucial en el camino para dar por terminado el conflicto".

Luego de quince días de intenso debate y de declaraciones encontradas entre los voceros del Gobierno y de las Farc sobre su contenido, la semana que comienza se reunirán los juristas de las dos partes para tratar de dilucidar los puntos que generan la controversia. Es un paso esencial, que debe dar claridad a los colombianos sobre un punto crucial en el camino para dar por terminado el conflicto.Y debe ser así, por cuanto, mientras el Gobierno afirma que el acuerdo es sobre los diez temas generales incluidos en el comunicado del pasado 23 de septiembre, las Farc insisten en afirmar que abarca los 75 apartes que, según se ha revelado, constituyen el documento sobre justicia. Además, la controversia dejó de ser un procedimiento que se aplica en la mesa de negociación para convertirse en un debate público que crea incertidumbre sobre lo que se anunció en La Habana con la presencia del presidente Juan Manuel Santos.Sin entrar en detalles, lo que se ve es una discrepancia de fondo sobre la manera en que se aplicará la justicia transicional y la forma en que los miembros de la guerrilla pagarán las condenas que resulten de sus confesiones y de los procesos que adelante el Tribunal creado para aplicar el acuerdo. También es necesario dilucidar la conformación de ese organismo, así como la jurisdicción que se le otorgue para investigar y juzgar actos de servidores públicos, en especial, expresidentes de la República. Luego de las duras declaraciones emitidas tanto por los voceros de las Farc como por el jefe de la delegación oficial, el doctor Humberto de La Calle, a la luz pública quedaron unas divergencias que no pueden dejarse sin solución. Más, cuando los jefes de la guerrilla vuelven a usar su lenguaje amenazante, y a plantear alargues o posibles incumplimientos al plazo anunciado de terminar la negociación en marzo de 2016.Fue para resolver esas diferencias que surgieron los diálogos. Lo mejor entonces es que se solucionen de la misma manera en que se ha hecho en los tres años que lleva el proceso, y que no se regrese al protagonismo público de declaraciones y desmentidos que tanto daño le hacen a su credibilidad. De paso, podrán despejar las grandes inquietudes que existen entre los colombianos. En el mismo sentido debe reclamarse la prudencia entre los funcionarios que dirigen los organismos estatales. Es difícil de entender que el Fiscal General de la Nación suspenda los procesos contra los cabecillas de las Farc cuando, como se está viendo, aún no hay un acuerdo en firme y refrendado por la Nación. Además, el Fiscal está facultado para solicitar una investigación contra el expresidente Álvaro Uribe en su calidad de exgobernador. Pero para ello no es necesario el aparato publicitario que rodeó esa gestión, con el cual le agregó un innecesario aroma de persecución política al jefe de la oposición.También hay que llamar a la concordia de los dirigentes. Tantas décadas de violencia nos deben dejar como experiencia que calificar a los contradictores como nuevos terroristas es avivar el fuego de los odios que impiden el logro de una paz verdadera.

VER COMENTARIOS
Columnistas