Diálogos: la octava etapa

Diálogos: la octava etapa

Abril 24, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

No obstante los discursos de los negociadores de la guerrilla, es necesario confiar en el pronunciamiento del doctor De la Calle y pensar en que se logrará un pronto acuerdo en la cuestión agraria. Con lo cual se le dará un impulso al proceso, porque se entenderá que las Farc sí están interesadas en llegar a una negociación final y sus estrategias no tienen el carácter dilatorio de las ocasiones anteriores.

Luego de un mes largo donde abundaron las polémicas y las críticas sobre lo que ocurría en La Habana, ayer se reanudaron los diálogos entre los delegados del Gobierno Nacional y las Farc para buscar una salida que permita la paz con ese grupo guerrillero. Se inicia así una nueva etapa en la que el propósito debe ser lograr el acuerdo sobre el primer punto de la agenda, el desarrollo agrícola.“Todo se hará respetando el estado de derecho. Y los acuerdos a los que lleguemos, serán sometidos al escrutinio de todos. No habrá una paz a la brava. No hay espacio para una paz contra la voluntad de los ciudadanos”. Son las palabras de Humberto De la Calle, el jefe de la delegación oficial. Con ello pretende dar claridad a la opinión pública sobre lo que de verdad se está negociando en La Habana, muy distinto por cierto a las permanentes declaraciones de su contraparte, que no ahorra palabras para dar a entender que en Cuba están debatiéndose aspectos esenciales del Estado y la democracia colombiana. Ciertamente, las palabras del doctor De la Calle sirven para despejar dudas que desconciertan, como la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente, de llevar al Congreso a los jefes de las Farc y ofrecerles una impunidad que desconozca su responsabilidad en el terrorismo indiscriminado con el cual su organización ha intentado doblegar la voluntad del pueblo colombiano. Esas son las grandes dudas que rondan a la Nación sobre las negociaciones que tienen lugar en Cuba, muy distintas a si existe interés en la paz, cosa que no puede estar en discusión salvo que se pretenda descalificar a los críticos del proceso iniciado por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.No obstante los discursos de los negociadores de la guerrilla, es necesario confiar en el pronunciamiento del doctor De la Calle y pensar en que se logrará un pronto acuerdo en la cuestión agraria. Con lo cual se le dará un impulso al proceso, porque se entenderá que las Farc sí están interesadas en llegar a una negociación final y sus estrategias no tienen el carácter dilatorio de las ocasiones anteriores. Es decir, que el proceso actual no es usado para fortalecer su poder de destrucción como ocurrió en el Caguán, o para aprovechar al máximo el espacio que les brindó la propuesta de diálogo con el propósito de recuperar el carácter político que les arrebató su terrorismo. Así las cosas, aunque el país se prepara para recibir buenas noticias de La Habana, aún es escéptico sobre el resultado final. En el tiempo transcurrido desde agosto de 2012 a hoy, el interés por alcanzar la paz mediante el diálogo siempre ha estado latente. Lo que está en discusión y es el principal enemigo del proceso son las verdaderas intenciones de las Farc. Es la desconfianza nacida de la experiencia amarga que la Nación colombiana ha tenido con ese grupo, acostumbrado como está a interpretar las concesiones como señales de debilidad. Ese es el obstáculo, que aún ahora no ha sido removido. Y mientras el Gobierno ofrece gestos reales de paz, las Farc se empecinan en el terror. Esa es la gran diferencia.

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