Diálogo y elecciones

Octubre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Aunque falta aún un mes para que el presidente Santos anuncie su decisión sobre si aspira o no a la reelección, lo único claro es que los diálogos de La Habana son ya parte integral de la campaña que culmina con la elección del Congreso y del próximo Presidente de la República. Y las Farc saben de sobra que, como en ocasiones anteriores, la paz y el logro de un acuerdo volverán a ser definitivos en la decisión que tomen los electores".

Rodeada de grandes expectativas que la califican como definitiva para el futuro de las negociaciones con las Farc, hoy comienza la ronda número 16 de los diálogos iniciados hace once meses en La Habana. Más que los resultados que esperaba el presidente Juan Manuel Santos cuando anunció el acuerdo que les dio vida, ahora se está definiendo el futuro y la continuidad de una iniciativa que está en vilo por la actitud dilatoria de la guerrilla.Antes de partir hacia la capital de Cuba, el Jefe de la delegación oficial expresó el compromiso de “avanzar, avanzar y avanzar” en la búsqueda de los resultados que según el Gobierno ya deberían haberse alcanzado. Lo cual da una idea de la compleja situación producida por la falta de definiciones y la persistencia de las Farc en alargar la negociación. Así este grupo hable del número de cuartillas que se han adelantado, lo cierto es que el acuerdo en lo referente a la agricultura es parcial, mientras no hay resultados claros con respecto al segundo punto referente a la participación en política. Toda esa situación contrasta con el incesante uso de los medios de comunicación por parte de las Farc para lanzar comunicados y consignas que desorientan a la opinión pública y hacen crecer el escepticismo entre los colombianos. Esa táctica, que dilata el cumplimiento del acuerdo que dio origen a los diálogos en La Habana, es sin duda la responsable de la incertidumbre que envuelve hoy el proceso, reconocida ya por los voceros oficiales y por el propio presidente Santos. Más aún, cuando las Farc arrecian en la práctica del terrorismo indiscriminado que tiene a la población de Tumaco en condiciones lamentables y destruye oleoductos, torres de energía e infraestructura. Es su manera de mostrar poder para tratar de fortalecer su posición en la mesa de negociación, lo que debilita aún más el respaldo de la Nación al mismo. Esa es la razón por la cual crecen las dudas sobre las verdaderas intenciones de la guerrilla, mientras la negociación se involucra cada vez más en el debate electoral. Ese es el otro aspecto delicado del asunto. Aunque falta aún un mes para que el presidente Santos anuncie su decisión sobre si aspira o no a la reelección, lo único claro es que los diálogos de La Habana son ya parte integral de la campaña que culmina con la elección del Congreso y del próximo Presidente de la República. Y las Farc saben de sobra que, como en ocasiones anteriores, la paz y el logro de un acuerdo volverán a ser definitivos en la decisión que tomen los electores. Por eso están jugando sus cartas, pensando quizás que podrán ser el factor que determine quién será el próximo Jefe de Estado en Colombia.Esa es la coyuntura que debe estar evaluando el Jefe del Gobierno: si aspira a la reelección, si mantiene los diálogos, si los suspende mientras pasan las elecciones o los termina ante la falta de resultados que él ya reconoce. Todo se ha convertido entonces en una compleja maraña de intereses e intenciones, donde el gran perdedor es el anhelo de paz de los colombianos. Por eso, al presidente Santos le corresponde tomar decisiones que despejen la incertidumbre.

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