Democracia de papel

Democracia de papel

Diciembre 13, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En su último esfuerzo por hacer irreversible el totalitarismo en Venezuela, cobijado por la cauda de irrestrictos que obedecen sus órdenes en la Asamblea mientras se lucran de la corrupción.

El presidente Hugo Chávez anunció la presentación de un proyecto de ley a la Asamblea Nacional de Venezuela para que se le otorguen de nuevo plenos poderes para lo que él estime conveniente. Pretextando la emergencia causada por la ola invernal que azota su país, ahora trata de dejar sentados los elementos que le permitirán afirmar su régimen totalitario.Lo hace cuando ya expira el período de la Asamblea que ha controlado de manera hegemónica por ausencia de la oposición, en la que tiene garantizada la mayoría absoluta, y pocos días antes de que comience a sesionar la que fue elegida hace pocos meses y en la que la oposición tiene cerca de la mitad de la bancada.Como lo hizo cuando despojó de casi todas sus atribuciones al Alcalde de Caracas en el momento en que perdió esas elecciones, la de ahora es una clara maniobra para imponer su dictadura desconociendo el veredicto de las urnas. Y también, puede agregarse, para evadir la paliza electoral que sufrió en las recientes elecciones de Maracaibo y el estado de Zulia. El ex coronel siente pasos de animal grande y teme que pronto el pueblo venezolano lo mande a rumiar su demagogia en el rincón olvidado donde desgranan sus penas los abusadores del poder.Lo cierto es que Chávez desconfía del Congreso, resiente los debates a sus iniciativas y se molesta con la controversia política. Por eso, en tres ocasiones echó mano de leyes que le permitían legislar por decreto, sin límites ni controles constitucionales porque la Justicia también es de su bolsillo. No habrá pues el indispensable debate democrático al que debe ser sometida toda iniciativa que se pretenda convertir en Ley de la República.Más grave aún: Chávez no entiende las leyes habilitantes como un instrumento excepcional para resolver contingencias extraordinarias, sino como mecanismo para imponer sus visiones estrambóticas de un socialismo mentiroso que ya fracasó en Venezuela en todos los campos.A través de esas autorizaciones, Chávez nacionalizó la industria petrolera, colocó restricciones absurdas a la inversión de capitales en la economía, aprobó una reforma agraria que irrespeta a los empresarios del campo, y aumentó el número de magistrados de las Altas Cortes para controlar el Poder Judicial. Legislando por decreto, Chávez ha desmembrado la Constitución venezolana y pretendido imitar el modelo comunista de Cuba.Ahora utilizará este instrumento por cuarta ocasión, cuando su gobierno declina, amparándose en los sufrimientos de los venezolanos a causa del invierno. En su último esfuerzo por hacer irreversible el totalitarismo en Venezuela, cobijado por la cauda de irrestrictos que obedecen sus órdenes en la Asamblea mientras se lucran de la corrupción.En esta ocasión, la oposición está unida contra la maniobra chavista, y el pueblo está siendo advertido de los peligros de la posible habilitación. Aún así, la sensación es que la actual Asamblea Nacional oficialista aprobará la Ley Habilitante, revistiendo de legalidad el abuso contra las libertades de Venezuela que se comete en nombre de una democracia de papel.

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