Del dicho al hecho

Del dicho al hecho

Diciembre 15, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Pueda ser que el acuerdo alcanzado sea capaz de producir el cambio necesario e inmediato que se requiere para asegurar la existencia de la tierra y de todas las especies que hoy la habitamos, aunque no parecemos entender el daño irremediable que le causan el hombre y las ansias de riqueza".

Firmado el acuerdo en París, los gobiernos que se comprometieron en él parecen dar a entender que la solución está cerca. Sin embargo, las transformaciones de fondo que se requieren para salvar al planeta de la destrucción no son tan claras, así se haya dado carácter vinculante al documento que representa la voluntad de los 195 Estados que asistieron a la COP 21.Al terminar la cumbre con el anuncio del acuerdo, la explosión de júbilo acompañada de calificativos como “histórico”, no se hicieron esperar. Por supuesto, es de gran trascendencia el que se trataran con la mayor seriedad un asunto tan determinante para el futuro del mundo, de la civilización y de la humanidad como lo es el control a la contaminación que destruye el medio ambiente, elevando la temperatura y aumentando la peligrosidad de los fenómenos naturales.También es significativo que se establezca como propósito común el evitar que la temperatura del globo terráqueo se incremente en más de dos grados centígrados. Con ello, y si bien no es la solución definitiva, sí es posible impedir que el mundo padezca el deshielo y con él la destrucción de muchas zonas de la tierra hasta límites imposibles de calcular.Otro punto a resaltar es la decisión de crear un fondo para financiar la tarea por cumplir. Que las naciones desarrolladas se comprometan a aportar US$100.000 millones desde el 2020 hasta el 2050 para que se pueda lograr la mitigación y adaptación al cambio climático en los países menos desarrollados, también es un símbolo a resaltar sobre lo que parece ser una toma de conciencia acerca de la responsabilidad que les corresponde. Sin embargo, los temores aparecen cuando se indaga sobre lo que va a hacerse para detener la contaminación en el futuro inmediato. Sobre cómo hacer para cambiar el desarrollo basado en combustibles contaminantes que como el petróleo y todos sus derivados, son hoy la causa principal del problema; sobre cómo lograr que la modernidad basada en el consumo de combustibles fósiles se pueda superar para siempre. Es decir, que la tecnología permita edificar sociedades más seguras, en las cuales no haya que destruir la naturaleza para satisfacer el consumo que hoy gobierna gran parte del comportamiento humano. Puesto en otros términos, nuestra especie, y con ella el resto de la vida del Planeta, depende del cambio casi inmediato en la forma de vida y los modelos de desarrollo basados en el petróleo, la contaminación y la sucesión de pactos que se firman pero no se ratifican por los grandes generadores de contaminación. El final de la COP 21 tuvo escenas conmovedoras, protagonizadas por gobernantes, cancilleres y plenipotenciarios que demostraron el compromiso de sus gobiernos con lo que debe ser el pacto más importante para salvar el planeta. Pueda ser que el acuerdo alcanzado sea capaz de producir el cambio necesario e inmediato que se requiere para asegurar la existencia de la tierra y de todas las especies que hoy la habitamos, aunque no parecemos entender el daño irremediable que le causan el hombre y las ansias de riqueza.

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