De nuevo, el invierno

Noviembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Con cada temporada invernal Colombia vive una tragedia que crece en la medida en que el cambio climático está generando mayores desafíos. Lo preocupante sigue siendo la poca capacidad y disposición para enfrentar fenómenos que afectan la vida de millones de personas de escasos recursos".

Con cada temporada invernal Colombia vive una tragedia que crece en la medida en que el cambio climático está generando mayores desafíos. Lo preocupante sigue siendo la poca capacidad y disposición para enfrentar fenómenos que afectan la vida de millones de personas de escasos recursos.Ahora mismo, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, está advirtiendo sobre la intensa temporada de lluvias que se presenta en gran parte del territorio colombiano, negando que sean consecuencia del fenómeno de la Niña que anunció a mediados del presente año. Según esa entidad, la temporada de lluvias puede prolongarse hasta mediados de diciembre Pero hasta ahora, la intensidad de las precipitaciones en noviembre ha superado ya las del octubre y se espera que se agudice en las próximas semanas. Por su parte, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y de Desastres ha informado de 6.000 familias damnificadas, de 17 departamentos del país afectados, entre los cuales se encuentra el Valle. Aunque el río Cauca aún no está generando el peligro al cual nos hemos acostumbrado, fuentes oficiales dan cuenta de que Roldanillo, La Cumbre, Zarzal, La Unión, Riofrío, Cartago, Florida, El Dovio y Ginebra han sido golpeados, resultando afectadas más de 500 familias. Todo ello sin incluir el drama que padece el Chocó desde el mes pasado, donde casi todos sus municipios viven en medio de inundaciones y destrucción.Frente a esa amenaza, que es recurrente y cada vez deja más estragos en el país, la respuesta es limitada porque los sistemas departamentales y municipales para la prevención y atención de desastres no tienen los recursos y la capacidad que se requiere. Además, se sabe que obras de reconstrucción como las del Canal del Dique en la Costa Atlántica, iniciada a raíz de la destrucción que se produjo en el 2010, aún no termina. Hoy es difícil saber qué se está haciendo por el Chocó, y qué medidas se están tomando para anticiparse a los desastre que puedan producirse en la Costa Pacífica o en las riberas de los ríos Cauca y Magdalena.Otro aspecto del problema son las dificultades que se están presentando en el transporte aéreo, en especial en la Capital de la República. Es sabido que el aeropuerto de Bogotá es el centro del tráfico nacional e internacional. Ahora, con la nubosidad en aumento se han desnudado las limitaciones de El Dorado para enfrentar las emergencias causadas por el clima. Sin embargo, las soluciones a algo que pudo preverse con mucha anterioridad no se tomaron y no parece existir un plan de emergencia para impedir que el caos se extienda a otros terminales como el de Palmaseca. En resumen, el invierno vuelve a ser motivo de angustia y de preocupación para las familias colombianas. Ojalá, las cosas no pasen a mayores y no se produzcan más emergencias causadas por inundaciones, avalanchas o derrumbes como los que se han sucedido ya en el Chocó. Pero mientras pasa el mal pronóstico, Colombia tiene que estar preparada para afrontar lo que en ocasiones anteriores, y cada vez con mayor frecuencia, se convierte en tragedia nacional.

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