Cumbre sin compromisos

Cumbre sin compromisos

Diciembre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El cambio climático, con sus devastadores efectos, no admite ya el doble discurso moral

La Cumbre de Cancún tampoco fue. Sin repetir el desastre que significó un año atrás la reunión en Copenhague, el encuentro sobre cambio climático realizado en México dejó más frustraciones que acciones concretas. Y la sensación, cada vez más una certeza, de que quienes tienen el poder político y económico están lejos de sintonizarse con la necesidad de hacer algo para frenar el deterioro del medio ambiente.Fueron 13 días en los que presidentes, ministros y dignatarios de 190 países discutieron sobre la agenda que quedó planteada en la Cumbre de Copenhague. Si bien se avanzó en los compromisos sobre reforestación y preservación de bosques, y se sentaron las bases para la creación del Fondo Verde que ya cuenta con US$10.000 millones pero al que le faltan U$90.000 millones más, el tema candente sigue siendo el Protocolo de Kioto y su extensión a un segundo periodo después del 2012, cuando vence su primer tiempo, sin que aún haya arrojado los resultados propuestos en 1997.Razón tienen Japón, Canadá y Rusia en negarse a firmar la prórroga si países como Estados Unidos y China, los mayores emisores de dióxido de carbono o gases de efecto invernadero del mundo, siguen evadiendo su responsabilidad y sin asumir el compromiso que tienen con el planeta. El cambio climático, con sus devastadores efectos, no admite ya el doble discurso moral. O los países desarrollados meten en cintura a su industria en la emisión de CO2 o, según los últimos estudios científicos, al final del siglo la temperatura del planeta habrá subido entre 2,5 y 5 grados centígrados. La excusa de la recesión económica mundial no puede ser el argumento de los países ricos, mientras son los menos desarrollados, como los latinoamericanos, los que demuestran un mayor compromiso con el medio ambiente, cuidando sus recursos naturales, realizando inversiones de donde no tienen y haciendo esfuerzos sobrenaturales para preservar los pulmones verdes del planeta sin que el resto del mundo les recompense por eso.También son los que pagan las peores consecuencias. Mientras fracasan cumbres como la de Cancún, Colombia, por ejemplo, atraviesa la peor tragedia invernal de su historia, que hasta hoy deja 258 muertos, 103 desaparecidos, 250 heridos, dos millones de damnificados, pérdidas que se calculan en mil millones de dólares y un panorama para el futuro, en lo económico y lo social, devastador. Todo producto del calentamiento global que potencializa fenómenos como la Niña o el Niño y del abuso al que la humanidad ha sometido al medio ambiente. Y sin importar que hoy el mundo deba soportar inundaciones, inviernos intensos, sequías extremas, deshielos acelerados, Cancún termina como otro fracaso por más que se haya prorrogado por unas horas su cierre, con la esperanza de llegar a algunos acuerdos adicionales. “Que alguien agarre el control y empiece a apretar los frenos de este tema”, fue el llamado desesperado del presidente de México Felipe Calderón, anfitrión de la Cumbre. Pero nadie parece verdaderamente dispuesto a tomar esa responsabilidad.

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