Cumbre borrascosa

Noviembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Para muchas entidades económicas, entre ellas el FMI, la economía global está bordeando precariamente el precipicio de otra recesión. Todo a causa de Grecia, una de las economías más pequeñas de la UE que, sin embargo, recibió préstamos a manos llenas y cuyos gobiernos gastaron sin control ni medida".

La Cumbre del G20, se reunirá este fin de semana en Cannes, en una atmósfera de incertidumbre por la borrasca que proviene de Grecia.Hace poco tras la reunión de los líderes de la Unión Europea todo era alegría y las bolsas de valores rezumaban optimismo, pues parecía que la UE había logrado conjurar el peligro que suponía la amenaza de que Grecia cesara los pagos de su deuda con la banca europea. La fórmula, que condonaba un 50% de la deuda griega a cambio de pagos puntuales de lo restante y la garantía de un severo programa de austeridad en el gasto por parte del gobierno griego, parecía una solución salomónica.Pero el gobierno griego decidió someter a referéndum de sus ciudadanos el acuerdo propuesto por los líderes europeos, con lo que la esperanza de una recuperación de la zona euro se vino abajo.Hoy hay nerviosismo entre los dirigentes de la UE y los miembros del G20, pues las encuestas indican que el 65% de los griegos están en contra del acuerdo por los duros efectos que tendría en los próximos años con respecto a sus condiciones de vida. Y si Grecia cae, a continuación lo hará Italia, que requiere de grandes empréstitos que los bancos serán renuentes a conceder, pues si lo hacen se puede desencadenar una nueva oleada de quiebras financieras globales, pues muchos de los bancos europeos son deudores del sector financiero asiático y estadounidense.Para muchas entidades económicas, entre ellas el FMI, la economía global está bordeando precariamente el precipicio de otra recesión. Todo a causa de Grecia, una de las economías más pequeñas de la UE que, sin embargo, recibió préstamos a manos llenas y cuyos gobiernos gastaron sin control ni medida. Desde luego, las nubes de la tormenta se disiparían si Grecia acepta el acuerdo, aunque existe la certeza de que si se somete a referéndum ciudadano resultaría derrotado.De allí que algunos analistas independientes puedan tener razón al pensar que Papandreu, el primer ministro griego, es más una especie de tahúr jugando en el filo de la navaja que un estadista convencido del paso que ya dio. La última declaración del Premier griego así lo indica: “Me alegraría incluso de que no vayamos a un referéndum, algo que nunca fue un propósito en sí mismo. Me alegra que haya surgido tanto debate y que al menos haya hecho que el sentido común regrese a mucha gente”.Pero, más allá de que el acuerdo con Grecia prospere, lo que asusta a los líderes del G20 es la enorme fragilidad de la economía mundial, que pende de un hilo tan delgado que hasta un minúsculo país con poco músculo económico puede sumirla en una nueva bancarrota. O, incluso peor, que Europa se vea obligada a hipotecarse a la banca china, haciendo grandes concesiones en materia política y de acuerdos comerciales, que cambiarían definitivamente la faz del mundo.Así, esta cumbre de Cannes, como Papandreu, parece que deliberará al borde del precipicio a causa de la avaricia de los conglomerados financieros y de la irresponsabilidad de los gobiernos populistas. Está claro que de continuar el desacuerdo entre Estados Unidos y Europa, o la insistencia de Grecia en no pagar sus deudas, se revivirá la recesión.

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