Cultura ciudadana

Febrero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hacia delante está la necesidad de que los caleños se pongan la camiseta para recuperar la convivencia. Eso se llama cultura ciudadana, con la cual también se construye la ciudad amable que todos queremos tener".

Desde el inicio del gobierno municipal encabezado por el doctor Rodrigo Guerrero, los caleños han registrado un inusual movimiento. Son las autoridades de Tránsito y de Gobierno que en estrecha unión con la Policía Metropolitana se han volcado a las calles para inculcarles a sus habitantes la cultura ciudadana que tanto necesita Cali para recuperar su espíritu de municipio abierto y amable. El ruido más notorio lo hace la Secretaría de Tránsito y Transporte. En todos los sectores se ha visto una inusitada movilización de guardas que ordenan la circulación, advierten primero a los infractores y luego proceden a imponerles los comparendos de rigor. Muchos transportadores y conductores empiezan a recordar que los semáforos son para respetarlos, que el espacio público no puede ser invadido sin exponerse a una fuerte sanción económica y que los taxis y los buses de servicio público deben acatar normas y reglamentos creados precisamente para darle orden a su actividad. Y en tres de las comunas, sus habitantes empiezan a experimentar una inesperada reducción de la violencia a la cual se habían acostumbrado, gracias a la presencia de las autoridades de gobierno y de la Policía, que implantaron el toque de queda nocturno para menores de edad. Ellos visitan a las comunidades y les enseñan la conveniencia de unas medidas que si bien parecen represivas, están inspiradas en el propósito de imponer un orden y despertar el espíritu de responsabilidad de los padres de familia. Igual está ocurriendo con decisiones que ha tomado el Departamento Administrativo de Gestión Ambiental, Dagma, cuando actúa contra quienes destruyen los humedales de la comuna 22. O en decisiones que se toman para acelerar los trabajos en las numerosas obras viales que se adelantan en la capital vallecaucana, iniciativas necesarias que habían sido aplazadas por muchos años y que tomaron un nuevo aire en el gobierno del doctor Jorge Iván Ospina, al revivir el mecanismo de Valorización como medio para financiar el progreso. El resultado de esos despliegues se empieza a reflejar en indicativos como el descenso de las cifras de violencia y el notorio cambio de actitud de los ciudadanos. Sin duda, falta mucho por hacer y la mayor limitante es la falta de recursos tanto como la necesaria reestructuración de la administración y de sus finanzas. Pero ya es notorio que la participación del caleño será definitiva para lograr el cambio que esperan. Por eso, atrás deben quedar iniciativas costosas y estériles que, como los cuestionados Guardas Cívicos, sólo fueron útiles para alimentar clientelas y gastar los escasos recursos de la empobrecida Administración Municipal mientras la discordia crecía sin pausa. O la discusión eterna sobre las cifras de muertes y delitos o sobre quién es responsable de la violencia que azota las calles. Hacia delante está la necesidad de que los caleños se pongan la camiseta para recuperar la convivencia. Eso se llama cultura ciudadana, con la cual también se construye la ciudad amable que todos queremos tener.

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