Cuidar sí paga

Junio 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hoy, los siete ríos se han transformado en receptores de toda suerte de desperdicios y su belleza incomparable, así como el aporte que hacen a tener un medio ambiente sano se está transformando en una pesadilla. Por eso, recuperarlos debe ser un propósito de los gobiernos y de todos quienes habitamos esta ciudad".

El pasado miércoles se firmó un convenio trascendental para la calidad de vida de Cali. Se trata de incentivar en los propietarios de predios ubicados en la cuenca del río tutelar de la ciudad Cali y antes de su entrada al casco urbano, para protegerla y garantizar su supervivencia como productora de oxígeno, agua y medio ambiente sano. Tal vez, el hecho de haber crecido en una región privilegiada y dotada de todos los recursos naturales imaginables, ha producido en los caleños una especie de insensibilidad acerca del daño que están produciéndole a ese invaluable patrimonio. Hoy, los siete ríos se han transformado en receptores de toda suerte de desperdicios y su belleza incomparable, así como el aporte que hacen a tener un medio ambiente sano se está transformando en una pesadilla. Por eso, recuperarlos debe ser un propósito de los gobiernos y de todos quienes habitamos esta ciudad.La noticia del convenio firmado entre el Gobierno de Holanda representado por su embajadora en Colombia, Marion Kappeine Van de Copello, las autoridades municipales, las entidades encargadas de proteger el hábitat de la ciudad y la empresa de servicios que surte de agua a los caleños, parecería no tener importancia frente a los problemas que padece la capital vallecaucana. Pero no es así: se trata de uno de los esfuerzos más importante para mantener la calidad de vida que se deteriora a diario por el abuso de los siete ríos que atraviesan a Cali. Con una extensión de 2.500 hectáreas, la cuenca del río está siendo amenazada por los intentos de invasión que afectan sectores cruciales desde su nacimiento. Ahora, el convenio permitirá pagarles a los propietarios de cerca de 1.500 hectáreas que están en manos de particulares, para que garanticen su cuidado y protección. Es decir, aprovechar a los propietarios para incentivar la reforestación en los nacimientos, la descontaminación de los afluentes y la capacitación en educación ambiental. En otros términos, es la oportunidad de hacer un desarrollo sostenible que produzca ingresos a los particulares a la vez que garantice la conservación del patrimonio ambiental, el bien más preciado para una comunidad como la nuestra. Por eso, el convenio tiene gran importancia porque empieza por unificar a las entidades ambientales y los gobiernos en un esfuerzo que tiene el respaldo generoso del Gobierno de Holanda. Es el propósito de rescatar y garantizar la supervivencia de un río del cual depende el suministro de agua a 500.000 caleños. Y de vincular a los particulares en el objetivo de proteger una zona geográfica vital para asegurar la calidad del aire de una urbe que crece en forma desordenada y alberga a más de 2.300.000 seres humanos.Quedará pendiente la obligación de intervenir el río Cali en su transcurso por la zona urbana, donde recibe un tratamiento que en nada se compadece con su importancia para la ciudad. Esa es una tarea que ante todo depende de los habitantes de una urbe, muchos de los cuales parecen desconocer el daño persistente y casi irremediable que le causan a sus recursos naturales.

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