Cuidado con las alertas

Abril 18, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Contrario a las afirmaciones del Gobierno Nacional sobre la salud de la economía y del crecimiento, las estadísticas están marcando tendencias que no pueden desconocerse. Por eso, y antes que enfrascarse en polémicas y descalificaciones de carácter político, lo que se requiere es un diálogo franco y una disposición a tomar medidas y decisiones para evitar que los problemas se profundicen.

Es entendible que el presidente Juan Manuel Santos y su Ministro de Hacienda hagan frecuentes llamados a no caer en el pesimismo. Esa es su obligación, incluso por encima de la necesidad de defender las políticas y las medidas que han tomado, muchas de ellas oportunas para tratar de evitar el declive en los indicadores y para promover la confianza y la consiguiente inversión que generan la riqueza y el empleo que necesita Colombia para continuar por la senda del progreso que se ha logrado en lo últimas dos décadas.

Pero los reportes del Departamento Nacional de Estadísticas, Dane, están diciendo otra cosa. Muestran por ejemplo una caída en el segundo semestre del 2016 en la producción industrial y en las ventas, que se ha agudizado en los dos primeros meses del 2017. Se habla ya de una reducción del 3,2% en la producción real y del 6,2% en las ventas durante febrero pasado, que confirma una tendencia reflejada en la disminución del 1,8% y del 2,4% en los últimos doce meses.

Por otra parte, el precio del petróleo ha reaccionado, trayendo un respiro a las finanzas públicas, ayudado por la recuperación en el comportamiento de Ecopetrol. Pero se sabe también que la producción del hidrocarburo ha caído en cifras que superan el 20%, causada por el decrecimiento de la inversión en el sector y en la exploración.

Así mismo, se conocen datos según los cuales el 68% de los siete billones de pesos que se espera recaudar con la reforma tributaria en el presente año serán destinados a sufragar gastos del Estado. Y se anuncia la posibilidad de aumentar al 3,5% del Producto Interno Bruto el déficit fiscal. Es decir, el Estado seguirá gastando como si no existiera un descenso en la actividad económica y en el ingreso público, mientras los impuestos se incrementan, golpeando el consumo.

Son pues mensajes contradictorios y preocupantes, que han movido a los empresarios de las distintas actividades económicas a llamar la atención sobre lo que está sucediendo, mientras sectores como el de crédito y la intermediación financiera están informando de deterioros significativos en la calidad de su cartera, en especial la de consumo. A esas señales hay que ponerles atención, y tomar las medidas que sean del caso para evitar aterrizajes forzosos que producen graves secuelas, además de afectar la confianza en nuestra economía.

Ante esas realidades, lo aconsejable es abrir el diálogo para generar la mayor cantidad de consenso posible para enfrentar el momento. En estos momentos, nada sería más perjudicial que enfrascarse en un debate o en una polémica política, la cual afectará el bolsillo de los colombianos. Pero tampoco es sano guardar silencio ante las alertas que aparecen.

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