Cuidado con la agricultura

Mayo 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

" Antes que una camisa de fuerza que fija los precios del producto de manera arbitraria, lo que el Fepa ha hecho con éxito reconocido es ofrecer tranquilidad a los miles de agricultores e industriales grandes, medianos y pequeños, que tanto en el Valle del Cauca como en el resto del país han encontrado en la cañicultura un sector confiable que a su vez transmite desarrollo social y progreso".

En medio de la euforia que reina en algunos círculos gubernamentales y privados por los éxitos en la apertura de Colombia a los mercados internacionales y la competencia, los agricultores e industriales de la caña de azúcar están haciendo llamados que deben ser escuchados. Sin que se trate de defender o establecer prebendas para unos sectores en detrimento de otro, es tiempo de evitar males que pueden ser peligrosos para la estabilidad de la Nación.Desde hace varios meses, los directivos de la Asociación Colombiana de Proveedores y Cultivadores de Caña, Procaña, de los productores de panela asociados a Fedepanela y el sector azucarero agremiado en Asocaña, han expresado sus preocupaciones sobre el riesgo que puede acarrearle a la agricultura el que se pacten desmontes de mecanismos que como el Sistema Andino de Franja de Precios han servido para garantizar estabilidad en los precios. Es la manera de impedir que la importación indiscriminada de productos en épocas de bajas cotizaciones internacionales desestabilice una cadena productiva construida con décadas de trabajo. Igual sucede en el mercado interno con el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar, Fepa, creado en el año 2000 para responder a una crisis que generó grandes peligros para la cadena de la caña de azúcar en todo el país. Antes que una camisa de fuerza que fija los precios del producto de manera arbitraria, lo que el Fepa ha hecho con éxito reconocido es ofrecer tranquilidad a los miles de agricultores e industriales grandes, medianos y pequeños, que tanto en el Valle del Cauca como en el resto del país han encontrado en la cañicultura un sector confiable que a su vez transmite desarrollo social y progreso. Esas características son amenazadas ahora por algunos sectores, en especial de la industria alimenticia, empeñados en desmontar el Fepa bajo el argumento de lograr mejores precios para ser más competitivos. Lo que en plata blanca desestabilizaría toda una cadena productiva de la cual dependen miles de agricultores, paneleros, familias, campesinos y por supuesto grandes industriales, para beneficio de unas pocas empresas. Es decir, más de dos millones de colombianos que han encontrado en la caña una actividad segura para vivir y progresar.Por fortuna, en el Gobierno Nacional hay conciencia de la importancia y la necesidad de mantener el Fondo. Pero no parece tan claro el compromiso de mantener las protecciones necesarias para la agricultura cuando se habla de iniciativas como la Alianza del Pacífico y las amenazas que una apertura indiscriminada le traerá a una actividad crucial para la tranquilidad de toda Colombia.Por razones conocidas, el mundo desarrollado siempre busca proteger la agricultura como sector fundamental en la estabilidad política y social de sus naciones, por lo cual le entrega abundantes subsidios y protecciones. Hoy, y reconociendo las bondades del comercio internacional, Colombia debe seguir ese ejemplo. Con lo cual evitará lamentar en el futuro que le haya puesto oídos a los cantos de sirena de quienes pretenden imponer las leyes de la oferta y la demanda por encima del equilibrio de la sociedad.

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