¿Cuántas masacres más?

¿Cuántas masacres más?

Octubre 03, 2017 - 11:38 p.m. Por:
Elpais.com.co

Las Vegas fue el sitio escogido para producir la peor masacre en la historia moderna de los Estados Unidos. Aunque el método es el mismo: un hombre armado que pudo comprar armas en cualquier parte y sin restricción alguna disparó contra 22.000 personas antes de suicidarse.

Hasta ahora van 59 muertos y se sabe que hay 526 heridas. El asesino, un jubilado de 64 años sin antecedentes y con buenos recursos económicos, alquiló una suite en el piso 32 del hotel Mandalay, frente al sitio donde se realizaba un festival de música ‘country’. Según las autoridades, Stephen Paddock llegó el pasado jueves con diez maletas a su habitación, dentro de las cuales llevaba 23 armas de fuego, miras telescópicas y los elementos necesarios para atisbar a sus víctimas.

Y el domingo realizó su mortal faena, cuando el festival estaba en pleno desarrollo. Las ráfagas quedaron grabadas como testimonio macabro en las decenas de videos que los asistentes al concierto realizaban sobre sus artistas favoritos. La gente caía como moscas y el asesino disparaba desde su privilegiado sitio donde era imposible detectarlo y luego alcanzarlo, hasta que pudieron llegar a Paddock, quien se propinó el último disparo.

Luego, la policía llegó hasta su lugar de habitación, donde encontraron otras 19 armas, además de materiales explosivos y productos para fabricar bombas. Hasta ahora, nadie ha podido encontrar las motivaciones del asesino en masa, quien era reconocido por su silencio. Pero sí queda claro el enorme poder de fuego y destrucción que acumuló en uso de la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que autoriza las armas para defensa personal.

Por supuesto, no demora en empezar de nuevo el debate sobre la venta libre de armas en ese país, que ha sido afectado por 521 asesinatos masivos con armas de fuego en los últimos 477 días, según informó el diario The New York Times. Lo que sí puede decirse desde ya, es que Paddock rompió el sangriento récord de quien asesinó 49 personas en la ciudad de Orlando, Florida, el 12 de junio de 2016.

Pese a ello, los centros de poder de los Estados Unidos se niegan a aceptar que en el enorme negocio de la venta de armas en su país está una de las principales razones de esa epidemia de terror que padecen los estadounidenses en todas partes. Es la muerte que puede producirse en los colegios infantiles, en las iglesias, en los teatros, en las universidades, en las discotecas o en un concierto donde se concentran miles de personas alrededor de la música y la diversión que ofrecen Las Vegas.

Es posible que tales masacres de inocentes e inermes ciudadanos, absurdas y aterradoras, no se produzcan por estos lares. Pero también es verdad que la facilidad de adquirir armas en el poderoso país del norte es la fuente para armar las mafias del narcotráfico y ha nutrido a la guerrilla, al paramilitarismo y a las bandas criminales en Colombia.

Por eso, cada que se produce una masacre en los Estados Unidos, ocasionada por alguien armado y sin ninguna limitación, hay que hacer la misma pregunta: ¿Hasta cuándo?

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