Cuando el mundo cambió

Diciembre 19, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Vlavac Havel no fue doblegado por la fuerza bruta. Continuó criticando el régimen dictatorial que oprimía a uno de los pueblos más cultos de Europa y creó el movimiento Carta 77, que propugnaba porque se cumpliera con los principios de los derechos humanos en Checoslovaquia".

El año de 1989 resultó ser un punto de quiebre en la historia de la humanidad. Entonces comenzó el final del imperio soviético y una atmósfera de libertad se adueñó del planeta.Dos hechos simbolizan ese año crucial: la caída del muro de Berlín y la subida al poder del poeta y dramaturgo Vlavac Havel en la entonces República Democrática de Checoslovaquia. Luego, como fichas de dominó cayeron Hungría, Alemania Oriental y las demás naciones del hasta entonces inexpugnable imperio construido bajo la férrea dictadura de José Stalin.El mundo respiró aliviado, pues disipó de su futuro inmediato la posibilidad de una guerra entre las superpotencias. Y en países aherrojados por regímenes autoritarios, resultó más sencillo de lo esperado la conquista de la democracia y la libertad. En esta tarea resalta la figura ejemplar de Havel, fallecido el pasado 18 de diciembre en su amada ciudad de Praga. Multitudes de checos y eslovacos han desfilado frente a su féretro, y los mandatarios de las principales naciones del mundo han manifestado sus condolencias y pesadumbre.El periplo vital de Havel ha resultado una inspiración para los amantes de la libertad. Siendo un joven participó con entusiasmo en la Primavera de Praga, la primera manifestación ciudadana de rechazo a la dictadura de Moscú en los países centroeuropeos, brutalmente aplastada por los tanques soviéticos. En ese 1968 no sólo se reveló el escalofriante rostro del comunismo ruso, sino que hasta Fidel Castro perdió su aureola de mandatario independiente cuando defendió el atropello soviético en nombre del “internacionalismo proletario”.Vlavac Havel no fue doblegado por la fuerza bruta. Continuó criticando el régimen dictatorial que oprimía a uno de los pueblos más cultos de Europa y creó el movimiento Carta 77, que propugnaba porque se cumpliera con los principios de los derechos humanos en Checoslovaquia. Este movimiento lo convirtió en el principal disidente dentro del bloque soviético y en “un peligroso enemigo del Estado”, según documentos oficiales de la época.Con persistencia, discreción y ánimo conciliatorio, el intelectual reposado que era Havel escribió decenas de piezas teatrales de un solo acto para que fueran interpretadas por aficionados en sus casas, colegios y universidades, en los que insistía en la petición de Carta 77. Y logró generar un movimiento multitudinario que se manifestó en las calles de su país durante 12 días, hasta que la dictadura del Partido Comunista en Checoslovaquia se desmoronó. Vlavac Havel fue elegido entonces como su primer presidente democrático.Hizo esta revolución gracias a la claridad de sus ideas y sin disparar un solo tiro. Luego tuvo que enfrentar a los nacionalistas eslovacos, dando muestras de su flexibilidad y capacidad de negociación, acuñando una frase que lo retrata: “Luego de toda fiesta viene una resaca”. De allí nacieron la república Checa y la Eslovaca. Hoy lo lloran en ambas naciones.Vlavac Hável simboliza al hombre libre de nuestro tiempo, por lo que su nombre será recordado en el mundo entero.

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