Crisis por Afganistán

Crisis por Afganistán

Junio 25, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En medio del escepticismo creciente sobre su liderazgo, Barack Obama destituyó, con razón, al general Stanley McChrystal, comandante de las tropas de la Otan en Afganistán, por sus críticas al presidente de los Estados Unidos y su dirección de la guerra. Los hechos muestran el desgaste y la confusión que han convertido al país asiático en un lodazal donde se hunden los ejércitos más poderosos sobre la tierra.Además de un extraordinario documento periodístico, el reportaje realizado por el periodista Michael Hastings y publicado en la revista Rolling Stone es una descarnada descripción de los grandes problemas que padece la intervención aliada en Afganistán. Que nacen de la confusa manera en que el Gobierno de los Estados Unidos está enfrentando una guerra que no cree prioritaria y terminan en la desconfianza que genera Hamid Karzai, reconocido como presidente a pesar de haberse ratificado el enorme fraude con el cual fue reelegido. Según el artículo, McChrystal se despachó contra Obama, sus asesores y los miembros de su gabinete, frente a la manera de conducir la guerra. Y se mostró como aliado de Karzai, aplicando una teoría según la cual la guerra se ganará cuando logren tener a su lado al pueblo afgano y a sus gobernantes. Para ello, el general respaldó los intentos por lograr un acuerdo con los talibanes, mientras les ordenó a sus hombres moderar el uso de la fuerza para evitar el rechazo que producen los errores que han dejado centenares de civiles muertos.Además de desmoralizar las tropas, según el reportaje, esa estrategia chocó con la visión de su gobierno, que pretende salir cuanto antes de Afganistán. Y agravan la permanente disputa interna en la administración de Obama, causada por celos, afanes de figuración y la incertidumbre sobre el derrotero a seguir. Una confusión que hace aún más incierta la suerte de esa ocupación, cuando los muertos en las tropas de la Otan pasan del millar y muchos países, como Canadá y Holanda anuncian el retiro de sus 4.500 hombres.A ello contribuye la actitud del Presidente de Afganistán, cada vez más distante de la directriz sobre guerra frontal al movimiento talibán y cada vez más disgustado por las acusaciones de corrupción y deslealtad en su contra. Por eso se mostró como el gran defensor del destituido general McChrystal, su mejor respaldo en la búsqueda de un acuerdo que logre terminar la confrontación con el movimiento islámico.Ahora, el general David Petraeus comandará la guerra. Cabeza de la invasión a Iraq, Ptraeus deberá resolver primero la crisis que se vive en Washington, lejos de los campos de batalla y de Afganistán. Se trata de encontrar una dirección confiable, que entienda la necesidad de moderar los afanes por salir de allí a como dé lugar, lo cual está muy lejos de los anuncios que hizo Barack Obama hace algunos meses. Y si esa dirección no se encuentra, puede significar una derrota para los Estados Unidos, que no se superará destituyendo generales. Obama no metió a su país en Afganistán. Pero de él depende que salga de manera honrosa.

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