Crímenes de lesa humanidad

Crímenes de lesa humanidad

Noviembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Sinceridad en el discurso y demostraciones de compromiso con la verdad, es lo que se les pide a las Farc para poder creer en sus intenciones. Y disposición a aceptar su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad, que, como los cometidos el pasado miércoles, no pueden quedar impunes".

Indignación y rechazo debe producir el asesinato en la vereda El Tablazo de Toribio, Cauca, de dos miembros de la guardia indígena. Si está hablando de paz y de reintegrarse a la sociedad, ya es hora de que las Farc asuman el deber de respetar el derecho a disentir de cualquier colombiano, sin convertirlo en objetivo militar.Lo ocurrido el pasado miércoles es un crimen de lesa humanidad. Sin armas, y cumpliendo la instrucción de las autoridades indígenas, Manuel Antonio Tumiña, de 66 años, y Daniel Coicué, de 42, fueron asesinados cuando se disponían a retirar una valla que había instalado la guerrilla. Milicianos de las Farc les dispararon a sangre fría, sin consideración de ningún tipo y haciendo alarde de fuerza, el único argumento que les queda para mantener una amenaza basada en la violencia sistemática contra quien se atreva a disentir de sus designios.Luego, la Guardia Indígena detuvo a siete integrantes de las Farc, autores del crimen. Varios de los capturados son menores de edad. Niños a los cuales se les arrebató su posibilidad de tener una vida en paz para meterlos en un mundo donde la única alternativa es la violencia y la agresión. Otros son adultos criados en ese ambiente de intolerancia en el cual no hay camino distinto a las armas y la fuerza para tratar de disuadir a los demás. Es la tragedia que padecen quienes han sido aleccionados para causar daño a sus semejantes, defendiendo consignas en las cuales prima el odio sobre la convivencia pacífica y el respeto a la opinión ajena.Y mientras eso ocurre en las montañas del Cauca, a menos de una hora de Cali, los delegados de las Farc en la negociación que se lleva a cabo en La Habana, niegan que el grupo al que pertenecen haya cometido crímenes de guerra. Y en medio de una negociación en la cual están hablando de las víctimas, guardan silencio sobre hechos tan terribles, o sobre la instalación de explosivos en escuelas y zonas por las cuales transitan ciudadanos comunes y corrientes. Ellos consideran esos actos como normales dentro de un conflicto, negándose a reconocer que son terroristas. Lo ocurrido es muy grave, tanto para las familias de Tumiña y Coicué, como para la comunidad Páez y para toda la Nación. Y, además de la solidaridad del país y de la comunidad internacional, reclama un pronunciamiento claro de las Farc sobre su compromiso con la paz verdadera. Cuando sus integrantes producen crímenes y acciones terroristas como las que realizan en el Cauca, ya no les es posible seguir negando su responsabilidad. Ni pueden argumentar que los asesinatos de personas inermes son hechos normales de la guerra que durante décadas han mantenido contra el pueblo colombiano.Sinceridad en el discurso y demostraciones de compromiso con la verdad, es lo que se les pide a las Farc para poder creer en sus intenciones. Y disposición a aceptar su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad, que, como los cometidos el pasado miércoles, no pueden quedar impunes. De lo contrario, el proceso de paz seguirá padeciendo el escepticismo que expresan los colombianos en todas las encuestas.

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