Contra el terrorismo

Agosto 10, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El gobierno del primer ministro Netanyahu ha ordenado castigar a sus compatriotas relacionados con acciones terroristas o similares, como los ataques de ortodoxos a la población Lgbti, o que siquiera se sospeche que andan en ellas.

Condena unánime de la comunidad internacional ha recibido el asesinato del bebé palestino Ali Dawabsha y de su padre, en un ataque de colonos extremistas nacionalistas de Israel a la aldea de Dalma, en Cisjordania. Si bien el gobierno de Benjamín Netanyahu condenó el acto y se comprometió a castigar el terrorismo que salga de sus nacionales, el crimen desnuda otras facetas del problema en la región. Por ejemplo, es el caso de colonos israelíes que han hecho costumbre el irrumpir violentamente en las propiedades de palestinos que colindan con sus asentamientos, y la ausencia de autoridades de Israel, para evitarlos. Según la ONU, en Cisjordania se registran 112 incursiones de ese tipo en el presente año, de las cuales hay cero casos juzgados.El gobierno del primer ministro Netanyahu ha ordenado castigar a sus compatriotas relacionados con acciones terroristas o similares, como los ataques de ortodoxos a la población Lgbti, o que siquiera se sospeche que andan en ellas. El anuncio pide aplicar el mismo rigor que con los palestinos acusados de conspirar contra el estado hebreo. En ese sentido, no es poca cosa el hecho de que se aplique ahora a propios ciudadanos la llamada ‘prisión administrativa’, que permite detener a personas contra las que ni siquiera existen cargos en contra, a la vez que su retención puede durar todo el tiempo que los jueces consideren necesario. Además, el Gobierno autorizó aplicarles a los extremistas locales el ‘tiltul’, esa vieja práctica que entrega licencia a los investigadores para sacar información a sospechosos a punta de zarandeos, gritos y quién sabe si más cosas.Aparte de los anuncios, las autoridades han entrado en materia. La captura de Meir Ettinger apunta al desmantelamiento de un movimiento ultra que busca imponer un estado regido por la ley religiosa judía, la halajá, un espejo de lo que sucede con el Corán dentro del mundo musulmán.Sin embargo, una cosa son las determinaciones que buscan reducir los ataques por parte de colonos extremistas y otra cómo tratar el asunto de fondo: los asentamientos en Cisjordania, a los que hace pocos días Netanyahu autorizó construcciones en la zona. Sumados a la presencia militar de Israel en territorios que cuentan con el respaldo de Naciones Unidas para convertirse en el Estado palestino, esos asentamientos hacen inviable una pronta salida al problema de la región.El otro punto que queda al desnudo es la persistencia del gobierno de Netanyahu a mantener alianzas con partidos que representan el fanatismo, para retener el poder. Esos pactos están directamente asociados con la política tolerante hacia lo que sin duda es una forma de xenofobia y una tendencia a desconocer el derecho del pueblo palestino a tener su propio Estado. Son pues varias las lecciones que quedan del monstruoso asesinato del niño y de su padre. Ojalá el respaldo que recibe Netanyahu a la mano dura contra el terrorismo de ciudadanos israelíes le sirva para liberar a su gobierno de los extremismos que generan censuras y rechazos contra Israel.

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