Contra el terror

editorial: Contra el terror

París ha sido la víctima de esa estrategia desde principios del 2015. Pero también es la ciudad en la que habitan el mayor número de refugiados y más personas provenientes del norte de África y de ese Oriente Medio. Luego no puede pensarse en montar una persecución contra millones de personas, porque sería darle al EI el insumo que busca, nada distinto a producir una rebelión.

Contra el terror

Noviembre 17, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

París ha sido la víctima de esa estrategia desde principios del 2015. Pero también es la ciudad en la que habitan el mayor número de refugiados y más personas provenientes del norte de África y de ese Oriente Medio. Luego no puede pensarse en montar una persecución contra millones de personas, porque sería darle al EI el insumo que busca, nada distinto a producir una rebelión.

Luego del ataque despiadado contra París, las reacciones de Francia, Europa y el resto del mundo expuesto al terrorismo del Estado Islámico empiezan a surgir. Sin embargo, parece necesario darle un orden para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.Está claro que el desafío del EI es contra todo el mundo que la locura del extremismo islámico considere infiel. Es que en menos de un mes asesinaron a cientos de personas en Ankara, Turquía, explotaron un avión ruso con 220 pasajeros a bordo, realizaron dos explosiones en el centro de Beirut matando a decenas de personas y atacaron la capital francesa, dejando más de cien muertos y de doscientos cincuenta heridos.Esa es la notificación sobre lo que está dispuesto a hacer el grupo que nació de Al Qaeda y ahora lo supera en audacia y perversidad. Y contra esa actitud no cabe la reacción desesperada de satanizar a cualquiera que tenga relación con el Corán, o que tenga sus orígenes en la martirizada región del Oriente Medio, azotada como está por unas guerras eternas que se agudizan con la riqueza enorme de quienes sólo piensan en la posibilidad de usar la reacción xenófoba para justificar sus ataques.París ha sido la víctima de esa estrategia desde principios del 2015. Pero también es la ciudad en la que habitan el mayor número de refugiados y más personas provenientes del norte de África y de ese Oriente Medio. Luego no puede pensarse en montar una persecución contra millones de personas, porque sería darle al EI el insumo que busca, nada distinto a producir una rebelión.De otra parte, Europa está indignada y atemorizada. Como consecuencia, la tolerancia y la comprensión a los refugiados que llegan por miles provenientes de Siria, Iraq o Afganistán, se transforma ahora en rechazo y sospecha. De ahí a la xenofobia, y a la reacción de cientos de miles de personas, hay un paso. Por eso, no basta con que se haya encontrado un pasaporte sirio al lado de uno de los terroristas muertos en París para desatar la ola de miedo y de rechazo contra los inmigrantes.Al final, y además de las medidas de seguridad para impedir más ataques, hay dos acciones que deben continuarse. La primera es el acuerdo alcanzado en Viena para resolver la crisis de Siria y la salida de Bassar Al Assad. Allí está gran parte del origen del problema, en la medida en que el EI aprovecha las disputas entre Rusia y Occidente por razones geoestratégicas. Hoy ya no existe la guerra fría entre superpotencias sino, y ante todo, el desafío del radicalismo religioso.La segunda es continuar con la línea de acción que marcó la reunión del G 20 en Turquía. Allí se dieron cita gobernantes árabes, occidentales, rusos, de Oriente Medio, de latinoamérica y de Asia, para rechazar el terrorismo y unir esfuerzos que permitan liquidar el poder económico y militar del radicalismo religioso. Lo otro, la xenofobia y la condena del Corán, es caer en la trampa del Estado Islámico y desatar una guerra sin sentido que justificará el terrorismo, acabando con la cordura que se requiere para superar un desafío que no es nuevo pero cada vez es más cruel.

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