Construir Haití

Construir Haití

Enero 15, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La crítica situación del país le ha planteado un reto mayúsculo a la comunidad internacional: la tarea no es de reconstrucción, pues lo que había antes ya era fallido, sino de construir un nuevo Haití.

Un año después del devastador terremoto que destruyó Haití y mató cerca de 250 mil personas, la situación de la nación caribeña no tiene síntomas de mejorar y las esperanzas en el futuro se presentan escasas.Más de un millón de personas se encuentran aún viviendo en carpas y albergues provisionales, dependiendo de la ayuda internacional para la satisfacción de sus necesidades básicas. La tarea de remoción de escombros apenas si ha alcanzado un 20% de lo requerido, buena parte de la ayuda ofrecida no ha llegado y la falta de transparencia en el gobierno ni siquiera ha podido garantizar unas elecciones limpias de nuevos dignatarios.En realidad, Haití era la nación menos preparada en el planeta para sufrir un desastre natural. Se trata del país más pobre del hemisferio occidental, donde las cifras de miseria se equiparan con la falta de educación, oportunidades laborales y prestación de los servicios más elementales. Es una isla superpoblada, carente de recursos naturales y gobernada por una pequeña casta privilegiada de dirigentes insolidarios y abusadores de los recursos públicos. El mundo aprendió que no puede confiar en ellos.La crítica situación del país le ha planteado un reto mayúsculo a la comunidad internacional: la tarea no es de reconstrucción, pues lo que había antes ya era fallido, sino de construir un nuevo Haití. Para Michaëlle Jean, enviada de la Unesco, “lo que los haitianos requieren para superar este desastre es inversión a largo plazo en sus instituciones sociales y, particularmente, en educación y cultura, los ejes fundamentales para construir su futuro”. Y para Alexandre Abrantes, funcionario del Banco Mundial, “todos los avances en la lucha contra la pobreza quedaron reducidos a nada”. En otras palabras, al país hay que volverlo a hacer partiendo de cero. Y la única salida tal vez sea colocar a Haití bajo el control de un protectorado de carácter internacional designado por las Naciones Unidas, entregando el control a los haitianos tan sólo cuando se alcancen indicadores mínimos de satisfacción de necesidades básicas y de educación. Como están las cosas, lo más probable es que la ayuda que aún falta por llegar termine favoreciendo a la pequeña e insolidaria élite local, mientras el pueblo haitiano continúa en la miseria y la desesperación.No se trata tan sólo de solidaridad con una nación en desgracia. La verdad es que el mundo tiene una gran deuda con Haití, y de manera especial algunas de las grandes naciones desarrolladas. En especial Francia y Estados Unidos, cuyas acciones gubernamentales en el pasado tanto tienen que ver con el drama haitiano de hoy. Esta vez tendrán que ayudar en forma desinteresada. Lo mismo que América Latina, cuyo proceso de Independencia y formación nacional estuvo alumbrado por el ejemplo de Haití y la solidaridad de su gobierno.La comunidad internacional tiene que ser capaz de demostrar que sus instituciones son capaces de afrontar este reto y garantizar la construcción de un Haití democrático, en vías de desarrollo y con esperanza en el futuro.

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