Confrontación dañina

Confrontación dañina

Agosto 06, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Hasta ahora la confrontación tuvo un carácter político...

Como infortunado debe calificarse el episodio producido a raíz de la orden emitida por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de investigar a un hijo del presidente de la República, Álvaro Uribe, por su supuesta participación en el reparto de notarías. Un epílogo de las relaciones tirantes que se produjeron entre dos de los tres poderes públicos en Colombia, durante los últimos años. La denuncia penal contra el magistrado Yesid Ramírez presentada por el presidente Uribe, a quien acusó de mezclarle odio a sus actuaciones como juez cuando supo de la orden de abrir investigación a Tomás Uribe, fue el último hecho de una cadena de enfrentamientos de todo orden. Que se complementa con las referencias a algunas palabras del mismo Magistrado, grabadas de manera ilegal en uno de los tantos episodios de las llamadas ‘chuzadas’ que tienen al DAS en la mira de la Justicia.Tal hecho produjo la reacción de las demás Cortes, rodeando a la Suprema y exigiendo respeto por sus actuaciones. Era de esperar tal actuación, cuando se producen respuestas del calibre de la del Primer Mandatario al conocer la vinculación de su hijo a una indagación que deberá adelantar la Fiscalía General de la Nación. Respuesta entendible por la relación entre padre e hijo, que pudo evitarse si hubiera existido la reflexión que debe acompañar las actuaciones del Primer Funcionario de la Nación.Esa reflexión habría permitido ver la investigación de la Fiscalía como la oportunidad para aclarar de una vez por todas las acusaciones de un Superintendente de Notariado hoy preso por abusar de sus funciones, y que afirma no conocer al señor Tomás Uribe. Y para desvirtuar las declaraciones que llevaron a la Sala Penal de la Corte a aprobar la ponencia del magistrado Ramírez que pide la citada investigación. Es la oportunidad que la Justicia le ofrece al hijo del Presidente y a cualquier ciudadano para despejar las dudas que puedan producir sindicaciones como ésa.Pero no fue así. Para infortunio de Colombia, el episodio se suma ahora a la ya casi interminable lista de confrontaciones entre algunos magistrados y el Presidente de la República. Que ha generado escándalos como el del espionaje a la Justicia, a la espera de respuestas claras y terminantes. Y que ha llevado a que se produzcan situaciones tan absurdas y antijurídicas como el tener en la interinidad y durante un año la dirección del órgano más importante para la persecución del crimen como es la Fiscalía.Hasta ahora, la confrontación tuvo un carácter político, un forcejeo de pésimas consecuencias para el país. De ayer en adelante, se le podrá adicionar el calificativo de confrontación personal con consecuencias imprevisibles. Al nuevo Gobierno le corresponderá ya no sólo limar las asperezas con la Corte Suprema, sino lograr que se recupere la sindéresis, elemento sustancial para garantizarles a los colombianos la recta y cumplida justicia. Ese derecho es el que deberá ponerse a salvo de confrontaciones que producen inquietud y desconocen la obligación constitucional de los poderes públicos de trabajar en armonía para garantizar la realización de los fines del Estado.

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