Conflicto en el Líbano

Enero 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La precaria estabilidad del Líbano, en medio del conflicto permanente entre Siria e Israel, rápidamente vuelve una crisis administrativa en un complejo problema político, donde nunca faltan las amenazas de guerra".

La renuncia de los miembros de Hezbollah a su cargo en el gobierno del presidente libanés Michel Sleiman, precipitó una crisis gubernamental, que se agudizó con la renuncia del ministro de energía, Gibran Bassil, miembro del movimiento cristiano maronita aliado de Hezbollah.El retiro de 11 ministros, que obliga a llamar a elecciones para formar un nuevo gobierno, se completó con la renuncia de un ministro cercano a Sleiman, con lo que se evidenció que la crisis es más amplia de lo que suponen quienes culpan a Hezbollah por entorpecer al primer Ministro Saad Hariri, el sunita que lidera el país.Si bien el enfrentamiento entre musulmanes chiítas y sunitas es el factor dominante en los enfrentamientos políticos de El Líbano, tras del cual se encuentran Siria, Israel y Estados Unidos, no debe olvidarse el papel que juegan minorías importantes como el cristianismo maronita, a la cual pertenecen empresarios del país y de toda la diáspora libanesa. Muchos de ellos y sus descendientes son influyentes hombres de negocios y políticos destacados en el mundo occidental.En esta ocasión la piedra de toque del conflicto son las actividades del Tribunal Especial para El Líbano -TEL- conformado por las Naciones Unidas tras el atentado en Beirut que segó la vida del primer ministro Rafis Hariri, por el cual se ha sospechado del Gobierno sirio. Pero el hecho de que se haya recibido indagatorias de personas que presentaron falsos testimonios y algunos miembros del Tribunal hayan entregado declaraciones en las que parecen involucrar a miembros de Hezbollah, caldearon los ánimos de la oposición hasta el punto de generar la crisis gubernamental.Pero en El Líbano todo puede volverse más grave de lo que aparentemente es. La precaria estabilidad de este pequeño país, en medio del conflicto permanente entre Siria e Israel, rápidamente vuelve una crisis administrativa en un complejo problema político, donde nunca faltan las amenazas de guerra. De hecho, Hezbollah aprovechó el hecho de que el primer Ministro Saad Hariri, hijo del fallecido Rafis, se encontrara en Washington reunido con Barack Obama, tratando el tema de las labores del TEL, para acusar al gobierno de estar coaligando a Estados Unidos e Israel contra los chiítas libaneses, en el marco de la confrontación general del Medio Oriente.Y tampoco ha ayudado el hecho de que algunos funcionarios israelíes hayan declarado que la crisis de El Líbano se debe a que la oposición, refiriéndose a Hezbollah, se encuentre “temerosa” de resultar involucrada en el atentado a Rafis Hariri.En todo caso, el vacío de poder y posible llamado a nuevas elecciones, si es que Saad Hariri no logra conformar un nuevo gobierno, hará subir la temperatura en el país fenicio, donde aún se recuerda con temor el enfrentamiento entre tropas de Hezbollah y el Ejército israelí en las calles de Beirut.La atmósfera de este país está cargada con elementos combustibles, por lo que es de esperar que la ONU y Estados Unidos actúen con prudencia y ayuden a despejar cualquier duda en torno a las actividades del controvertido TEL.

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