Con cabeza fría

Con cabeza fría

Noviembre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

No es pues el momento para posturas agresivas, o para pedir renuncias y formar un debate donde los argumentos se lleven a extremos y nos rasguemos las vestiduras en discusiones dañinas. Por el contrario, ahora es tiempo para analizar con cabeza fría lo que los colombianos y nuestro Estado haremos en el propósito de defender derechos adquiridos por nuestra nación con títulos justos.

Conocidos los apartes más importantes del fallo de la Corte Internacional de La Haya, Colombia está enfrentada a la necesidad de canalizar sus inconformidades y protestas sobre lo que considera injusto hacia algo mucho más eficaz que el populismo y las declaraciones que funcionan para calentar la tribuna. Es el momento de la reflexión que sirva para evitar los graves perjuicios que se vislumbran en los apartes hasta ahora conocidos de la sentencia.Ayer, el Presidente de la República y la Canciller de nuestro país rechazaron de forma respetuosa pero enérgica los que consideraron errores en la definición de los derechos de delimitación marítima, muy distintos a los derechos de soberanía. Al repetir que la Corte rechazó las reclamaciones de Nicaragua sobre el archipiélago, es decir, sobre las islas de San Andrés y Providencia y sobre los cayos, el Primer Mandatario hizo una exposición razonada y abundante sobre las “omisiones, equivocaciones, excesos e inconsistencias” que presentan las partes del fallo leídas el pasado martes. De igual manera se pronunció en una cadena radial el doctor Julio Paredes Londoño, excanciller de Colombia y jefe del equipo defensor de nuestro país. Para él, además de que el Tribunal de La Haya ratificó la vigencia del Tratado Esguerra Bárcenas, la posición de Colombia se mantuvo en gran parte de la sentencia. Al afirmar que “no perdimos territorio sino que se hizo una delimitación de espacios marítimos pretendidos por dos Estados”. Tal posición es definitiva para entender y emprender los recursos de que puede echar mano Colombia para oponerse a las partes del fallo que considera lesivos a sus intereses tradicionalmente defendidos por ella e inconsistentes con lo que es el principio de soberanía.Esa forma de actuar es seria y reflexiva, muy distinta por cierto a los epítetos con que el Presidente de Nicaragua afrentó a nuestro país y a sus autoridades, una vez conoció la providencia. Y le da seriedad a un asunto en el que se puso en peligro la subsistencia de los sanandresanos y su derecho de ejercer la pesca. Ese es uno de los aspectos desconocidos por la sentencia, el que deberá tener una pronta respuesta mientras Colombia decide qué hacer frente a la nueva realidad creada.No es pues el momento para posturas agresivas, o para pedir renuncias y formar un debate donde los argumentos se lleven a extremos y nos rasguemos las vestiduras en discusiones dañinas. Por el contrario, ahora es tiempo para analizar con cabeza fría lo que los colombianos y nuestro Estado haremos en el propósito de defender derechos adquiridos por nuestra nación con títulos justos. Así lo hicieron todos los expresidentes de la República que conforman la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.En pocos días, Colombia tendrá que tomar decisiones que pueden llegar hasta desconocer el fallo polémico e injusto, sin que ello implique ignorar el ordenamiento jurídico que nuestro país siempre ha honrado. Entonces, los colombianos deberemos estar unidos en la firmeza para defender los derechos que quedaron comprometidos en el fallo de la Corte Internacional.

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