Compromiso pendiente

Compromiso pendiente

Abril 29, 2018 - 11:50 p.m. Por: Editorial .

Las obras financiadas con valorización se tienen que hacer, y si los cálculos o la planeación fallaron es el Municipio el que debe responder por su finalización. Es lo que sucede con las 21 Megaobras de Cali, comenzadas hace una década y de las cuales sólo se han entregado ocho mientras otras cinco están en ejecución, cuatro paralizadas o a medias y cuatro en veremos.

Conscientes de la necesidad de adelantar los grandes proyectos de infraestructura que necesitaba la ciudad y que se habían ignorado durante décadas, los caleños le dieron el beneplácito al cobro por valorización. Cuando se comenzaron a hacer, las obras costaban $800.000 millones; faltan por recaudar $325.000 millones de los deudores morosos y las obras pendientes por contratar suman $726.985 millones. La diferencia que hay es la que deberá asumir la Administración Municipal que les debe cumplir a los caleños que apoyaron las Megaobras y las pagaron juiciosamente.

También tiene que contarles qué va a pasar con aquellos proyectos que ni siquiera se están contemplando y que la ciudad necesita con urgencia como la ampliación de la vía al mar. O para cuándo se terminarán las obras del Sur, que además de los retrasos que han sufrido están paradas luego de que el Municipio puso fin unilateralmente al contrato debido a los incumplimientos y problemas financieros del Consorcio Vías de Cali.

El otro asunto a resolver es el del deterioro que presentan algunas de las obras que ya se entregaron. Es el caso de la Ciudadela Educativa Nuevo Latir, que se hizo con el fin de enfrentar el rezago que existía en cuanto a educación en el Distrito de Aguablanca y que hoy tiene síntomas preocupantes de desgaste. Igual sucede con algunos puentes vehiculares y peatonales, incluso con el Bulevar del Río. Perder la inversión que se ha hecho hasta ahora porque no se ha realizado el debido mantenimiento no tiene presentación y significa un retroceso para Cali.

El desarrollo urbano de la capital del Valle implica que la ciudad se tiene que atrever a hacer las obras necesarias, cumpliendo la promesa y demostrando que sí se puede responder a los desafíos que genera el crecimiento así como superar los problemas de diseño que sin duda se presentaron desde el principio del programa de las Megaobras. Para ello no puede sentarse a esperar que le llegue la plata como tampoco se puede quedar en los argumentos y en las trabas burocráticas para que no se construyan.

Hoy puede decirse que la situación financiera de la ciudad es muy distinta y es factible enfrentar el cumplimiento de un compromiso que es de la institución Municipio de Cali y no de alguna administración en particular. De ello depende la confianza de los ciudadanos y, en especial, la credibilidad de un instrumento tan polémico como lo es la contribución de valorización.

Aunque exista un incumplimiento de algunos contribuyentes, a Cali hay que cumplirle con las Megaobras. Es la mejor manera de demostrarle a la ciudadanía que su participación es necesaria y definitiva para tener el progreso que demanda una urbe de 2,5 millones de habitantes que no para de crecer.

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