Compromiso democrático

Compromiso democrático

Junio 20, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Transcurrida una intensa campaña que completó tres meses, los colombianos elegirán hoy a quien será el Presidente de la República a partir del próximo 7 de agosto y durante cuatro años. Razón suficiente, si es del caso, para motivar la participación ciudadana que refrenda su respaldo a la democracia como forma de gobierno.Desde que se creó la figura en la Constitución del 91, esta es la tercera vez que se debe aplicar la Segunda Vuelta, obligada por el hecho de que ninguno de los aspirantes inscritos recibió el favor del 50% más un voto. Ello se explica en gran parte por la existencia de nueve candidaturas, seis de las cuales permitieron desarrollar un intenso y enriquecedor debate electoral, pocas veces presenciado en Colombia y en el resto de América. Ciertamente, produce satisfacción el que el país, antes amenazado por la violencia y el crimen, haya cambiado sus circunstancias políticas, económicas y de orden público, recuperando la confianza de propios y extraños.Sin duda, ese cambio ha sido posible por la dirección que ha tenido durante la última década. Y a su vez, esa fortaleza se produjo porque los colombianos en capacidad de ejercer el derecho a elegir expresaron su voluntad en las urnas. A la par con el ejercicio partidista natural en cualquier democracia, hubo una expresión de respaldo a las instituciones y una orientación a los gobernantes que resultaran escogidos para que llevaran la Nación a puerto seguro, en medio de las dificultades que producían el embate de la delincuencia y la debilidad del Estado para combatirla.Ese es el poder del voto que corresponde ejercer a cada ciudadano. Es posible pensar que el participar en una elección se justifica sólo cuando existen pequeñas diferencias en las encuestas electorales, y que, como ocurre ahora, los resultados de una votación preliminar como la que se produjo en la primera vuelta, hagan innecesaria la presencia del ciudadano que considera ya decidida la elección. Ese es un error. Lo que se requiere es demostrar el respaldo a la democracia.Ese es el principal sentido de unas elecciones, además de elegir a gobernantes y legisladores. Más aún en un país que como el nuestro no tiene el voto obligatorio ni piensa establecerlo. Contrario a lo que se plantea en algunos sectores, el hecho de que el ciudadano llegue a las urnas ya sea persuadido por las propuestas de los candidatos o convencido por su compromiso con la democracia es ya una demostración de confianza que debe ser reconocida. Lo que no implica respaldar los abusos que se cometen por muchos de quienes aprovechan la libertad de elegir y ser elegido.En ese orden de ideas, participar en la elección de Presidente es un derecho y a la vez un deber. Es la cita ineludible de cada cuatro años, que refrenda nuestro respaldo a las instituciones. Hoy, Colombia decidirá entre el aspirante por el Partido Verde, Antanas Mockus, y el candidato del Partido de la U, Juan Manuel Santos. Ellos superaron la primera vuelta y han tenido la oportunidad de exponer sus propuestas de manera amplia, como corresponde al juego democrático. Ahora, a los ciudadanos les corresponde escoger entre ellos.

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