Compromiso de todos

Compromiso de todos

Febrero 16, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Las basuras se han convertido en un problema crónico para la mayoría de ciudades colombianas. Mientras la preocupación por el impacto ambiental y en la salud crece, poco se hace para enfrentar el problema como se debe: educando y reciclando.

A finales del año anterior se conoció un estudio de la Superintendencia de Servicios Públicos sobre la situación del país en cuanto a la disposición final de residuos, la vida útil de los rellenos sanitarios y basureros, así como la preocupación por lo que sucederá a futuro si la población y los desechos que genera siguen creciendo al ritmo actual. Tanto las capitales como los municipios más pequeños están en riesgo.

Colombia produce doce millones de toneladas de basuras al año, de las cuales apenas se recicla el 17%. Los otros diez millones de toneladas van a dar a los rellenos sanitarios, quedan expuestos a cielo abierto sin manejo adecuado o terminan en los espacios públicos como sucede en la Calle 26 de Cali, en los alrededores de la Galería de Santa Helena o en la escombrera eterna de la 50.

En los años venideros la situación empeorará si se tiene en cuenta que el 65% de los 147 rellenos que hay en el país tienen una vida útil de entre 0 y 10 años, o que la mayoría de los basureros públicos están colapsados o no cumplen con las normas mínimas de manejo de los desechos. Hoy, por ejemplo, Buenaventura está a punto de ser declarado en emergencia ambiental porque la capacidad del lugar dispuesto temporalmente para ese fin ya agotó su utilidad, los lixiviados se vierten sin control y se está generando una carga contaminante importante.

Mientras el problema de las basuras avanza, el Ministerio del Medio Ambiente enuncia políticas y acciones para impulsar el reciclaje, que es al final de cuentas lo que se necesita hacer. Sin embargo es poco lo que se conseguirá en tanto para las administraciones municipales esa no sea una prioridad.

De nuevo Cali es ejemplo de que las buenas intenciones no bastan. Por años se ha hablado de poner en funcionamiento unas estaciones tecnificadas de clasificación y aprovechamiento para que los 3.500 recicladores de la ciudad lleven allí lo que recolectan, el material sea bien aprovechado y se haga del reciclaje una industria lucrativa. El proyecto sigue en veremos por lo que la mayoría de esos desechos no se pueden comercializar y terminan en el relleno de Yotoco, que también ha presentado inconvenientes desde que comenzó a funcionar.

Tampoco se avanza en lo más importante: en enseñar a la población que el manejo del problema de las basuras comienza en casa haciendo un cambio en los hábitos de consumo, aprendiendo a separar los residuos o reutilizando lo que aún sea útil. En un país donde el 70% de la basura es de origen orgánico y podría convertirse en biomasa para generar energía, es un sinsentido no clasificarla y darle el uso adecuado.

Reciclar es sobre todo una decisión personal y demanda un cambio cultural. Por eso la clave está en educar a los colombianos para que ellos también asuman la responsabilidad y el compromiso de darle un respiro al país de tanta basura y evitar el daño ambiental que ya se está generando.

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